ACTIVIDADES | 30 de septiembre de 2026
IPDRS, Andes Agroecológicos Fase 2
Continuamos compartiendo cómo el proceso de formación de Voceros por la Agroecología sigue avanzando con fuerza módulo a módulo. Durante este tiempo el grupo vivió un giro importante, pasando del trabajo introspectivo, más grupal y estratégico, a mirar más detenidamente y escribir de forma individual sobre su entorno, sobre , la tierra que trabajan, donde se albergan las historias que cada uno quiere contar.

Entender la Agroecología antes de contarla
El Módulo 3 comenzó con una pregunta de la profesora Mariana Alem para todo el grupo: ¿qué es la agroecología para ti? Las respuestas se fueron reuniendo en una nube de palabras y, antes de entrar en cualquier explicación técnica, ya aparecían varias de las ideas que atraviesan este proceso: libertad, salud, equilibrio, soberanía, justicia ambiental, conocimientos ancestrales y una forma distinta de producir. Dejando en claro un punto en común: la agroecología es mucho más que una técnica de cultivo, es un estilo de vida que implica otra manera de relacionarse con la tierra.

Desde ahí, la primera sesión avanzó hacia los fundamentos: entender qué realmente es la agroecología y en qué se diferencia de la agricultura convencional. Para ponerlo en contexto se explicó de dónde viene la palabra agro y ecología con un ejemplo concreto de ecosistema como la Laguna Alalay, en Cochabamba, donde la alteración de sus equilibrios químicos, físicos, biológicos y las relaciones entre ellos con las poblaciones alrededor permite entender cómo la acción humana puede transformar un ecosistema hasta afectar aquello que lo sostiene, llevando la conversación hacia un punto más crítico: ¿cuándo comenzó a romperse este equilibrio en los sistemas agrícolas? La respuesta llevó a la Revolución Verde y a la expansión de un modelo que incorporó masivamente los plaguicidas como parte de la promesa de aumentar los rendimientos y enfrentar el hambre en el mundo. La sesión cerró ubicando a la agroecología en sus tres dimensiones –ciencia, práctica y movimiento social– y revisando los cinco niveles de transición hacia sistemas agroecológicos, junto con los diez elementos que sintetiza la FAO extraídos del curso “Plaguicidas en sistemas agroalimentarios en Sudamérica: Impactos y Alternativas” dictado por Alejandro Henao.

La segunda sesión abarcó el punto más incómodo de esa ruptura: los plaguicidas, y todo lo que rara vez se cuenta sobre ellos. Se habló de un origen que sorprende a quien lo escucha por primera vez –su relación con la industria bélica y minera, no con la agricultura– y de cómo su uso se disparó en Sudamérica y en Bolivia en las últimas décadas, hasta volverse parte del paisaje cotidiano del campo. El grupo vio de forma rápida cómo distinguir entre plaguicidas de contacto y sistémicos, entendió qué son los Límites Máximos de Residuos y por qué, aun existiendo estas normativas, los residuos siguen llegando a los alimentos que come cualquier familia. También se abordaron los efectos en la salud humana (desde intoxicaciones agudas hasta crónicas, esas que no se notan de un día para otro) y la amenaza silenciosa sobre los polinizadores, abejas, escarabajos y mariposas incluidas, sin las cuales buena parte de lo que se produce simplemente no existiría. La sesión cerró con el folleto educativo “Comer sin plaguicidas”, una herramienta que cada participante puede llevar a su propio territorio, no solo como dato, sino como argumento (Elaborado por Rocío Zubieta Fuentes accesible en la página del IPDRS).

Contar la tierra con oficio y ética
Con los fundamentos agroecológicos ya trabajados, el Módulo 4 incorporó una nueva perspectiva al proceso: la del periodista Santiago Espinosa, quien compartió herramientas del oficio pensadas para quienes comunican desde el territorio y no necesariamente desde una redacción.
La primera sesión repasó los elementos esenciales para construir una información periodística: los géneros, la estructura de una noticia –titular, entradilla y cuerpo en pirámide invertida– y las preguntas que permiten ordenar cualquier historia: quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué. También se trabajó la diferencia entre fuentes primarias y secundarias, las formas correctas de citar y parafrasear y, especialmente, un enfoque que dialoga con el propósito de esta formación: el periodismo constructivo y de soluciones, que además de visibilizar los problemas busca contar las respuestas y experiencias que ya están funcionando en los territorios.

La segunda sesión llevó la conversación hacia la ética profesional en un escenario atravesado por la desinformación y las herramientas de inteligencia artificial. Se revisó el fenómeno de los deepfakes y sus efectos sobre la confianza en aquello que vemos y escuchamos, retomando también los planteamientos del periodista Javier Darío Restrepo sobre la verdad de los hechos y la objetividad como principios fundamentales del oficio.

Pero la parte más concreta de la sesión ocurrió con los propios trabajos del grupo. Los titulares, entradillas y citas preparados como tarea fueron revisados en vivo, identificando problemas de estilo, estructura y manejo de fuentes, pero sobre todo festejando la diversidad de miradas y trabajo de la agroecología desde los andes de Bolivia, Perú y Ecuador.
Lo que viene
Entender la tierra y aprender a contarla son dos partes de un mismo proceso. Este es un proceso que está deteniéndose para observar, experimentar y seguir. Por eso, cada módulo suma una nueva herramienta al camino que recorren los participantes para fortalecer sus capacidades como voceros y voceras por la agroecología desde sus propios territorios.
El proceso continúa con nuevos contenidos, un equipo de docentes interdisciplinarios y, sobre todo, con la posibilidad de crear contenidos capaces de conectar el conocimiento, las experiencias y las realidades de la agroecología andina con más personas.
Desde el IPDRS, acompañamos el proceso de formación de estos # voceros por la agroecología apostando por masificar su divulgación desde el territorio a través de una diversidad de voces locales para consolidar la agroecología como una alternativa viable para la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles.




