viernes 28 agosto, 2026
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Flavia Zavala

Teodorora Zenteno

La producción audiovisual del curso “Socioeconomía del pastoreo, la crianza animal y los pastizales” llegó hasta Huacaya, en el Chaco boliviano, para conocer de cerca la experiencia de Teodora Zenteno, quien aprendió a criar animales desde niña. Su historia permite acercarse a una actividad que, además de sostener economías y territorios, también construye vínculos, conocimientos y formas de vida.

“Los animales forman parte de mi vida, como si fueran mi familia. Yo no podría estar sin mis animales”.

Teodora Zenteno habla de sus cabras desde un lugar que va más allá de la producción. Para ella, criarlas significa cuidarlas todos los días, conocerlas, atenderlas y acompañarlas desde que nacen. Es una relación que aprendió desde niña, junto a sus padres y abuelos, y que hoy continúa como parte de su vida cotidiana.

Teodora es Mburuvicha de Educación Zonal de la Zona Huacaya, autoridad vinculada a la educación en su territorio, y también pastora y criadora de animales. Su experiencia en la práctica pastoril fue registrada por el área de Comunicación del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) como parte de la producción audiovisual del curso virtual “Socioeconomía del pastoreo, la crianza animal y los pastizales”, desarrollado desde el campo virtual de Interaprendizaje.

La visita permitió registrar su corral, sus animales y algunas de las tareas que forman parte de la crianza, pero también conversar con ella sobre lo que significa cuidar animales y sobre el lugar que ocupan en su vida.

Del territorio al aula virtual

Un curso virtual puede ocurrir frente a una pantalla, pero los conocimientos que busca compartir no siempre nacen allí. Se construyen en los territorios, en las prácticas cotidianas y en las experiencias de quienes producen, cuidan, crían y sostienen sus comunidades.

Por eso, los cursos de Interaprendizaje de IPDRS incorporan videos introductorios como una primera aproximación a los contenidos de cada tema. Estos materiales combinan las explicaciones de las y los facilitadores con videos, imágenes, situaciones y experiencias vinculadas a contextos sudamericanos, para acercar a quienes participan del curso a realidades concretas antes de profundizar en cada contenido.

Para el nuevo curso, la producción se trasladó hasta Huacaya. Allí, Jhaquelin Dávalos, pedagoga e investigadora y coordinadora del Chaco en IPDRS, está a cargo del primer tema: “Crianza de los animales: un abordaje transdisciplinar”.

Jhaquelin explica que acercarse a experiencias reales es importante porque el pastoreo no es una actividad homogénea. Las formas de crianza y las relaciones con el territorio cambian entre tierras altas y bajas, así como entre los distintos sistemas pastoriles.

Conocer esas diferencias permite comprender mejor cómo el pastoreo influye en los territorios y en la vida de las personas. En algunos lugares, por ejemplo, la disponibilidad de agua puede convertirse en una preocupación relacionada con la carga animal; en otros, la crianza también puede contribuir a mantener presencia y ocupación territorial.

Señala que además de ovejas, hay una diversidad de animales que forman parte de esta actividad: también están las cabras, llamas y otras especies, cada una vinculada a contextos y prácticas particulares.

Por eso, para Dávalos, comprender las particularidades económicas, culturales y humanas de cada experiencia permite pensar también en iniciativas más adecuadas para cada contexto.

“Cada animalito necesita un cuidado”

En Huacaya, esa diversidad toma forma en la experiencia cotidiana de Teodora, para quien el principio fundamental de la crianza es el cuidado. Un cuidado que no se limita a alimentar a los animales, sino que implica observarlos, conocerlos y estar pendiente de ellos desde su nacimiento y a lo largo de cada jornada.

Desde la mañana, Teodora revisa a sus animales y presta especial atención a las cabras preñadas, procurando que no den a luz durante el pastoreo y que puedan hacerlo en el corral. Cuando regresan de pastorear, revisa todas las patas de más de 30 cabras para identificar posibles problemas, observa a las crías y a las que puedan estar enfermas. Cada día cuenta nuevamente a sus animales, porque durante el pastoreo pueden perderse o ser atacados por animales silvestres como zorros o pumas. En tiempos de sequía, parte de este cuidado consiste también en buscar agua y crear pozos para que puedan beber. Son tareas cotidianas que requieren atención y conocimiento, pero que para Teodora forman parte natural de la relación que ha construido con sus animales desde niña.

Por eso, cuando habla de la crianza, su preocupación no está puesta únicamente en obtener un producto:

“Para mí no es importante carnearlos, venderlos, no. Para mí siempre ha sido importante cuidarlos, tenerlos vivos”.

Ese vínculo también se expresa en las prácticas culturales que acompañan la crianza. Teodora recuerda la celebración de San Juan, cuando se comparte chicha y coca, se baña a los animales con chicha y se pide por una buena crianza. Son prácticas que forman parte de una relación con los animales aprendida y transmitida a lo largo de generaciones.

Así, en su experiencia, criar animales reúne una serie de conocimientos y prácticas que van desde el cuidado cotidiano y la atención a las condiciones del territorio hasta las tradiciones familiares y comunitarias. Pero también existe un vínculo afectivo que, para Teodora, hace que sus animales sean parte de su propia vida.

Una experiencia situada para un curso sudamericano

La experiencia de Teodora forma parte de un material audiovisual complementario al video introductorio del primer tema. Mientras Jhaquelin presenta los contenidos y plantea una mirada transdisciplinar sobre la crianza animal, el registro realizado en Huacaya permite acercar al proceso formativo una experiencia concreta de pastoreo.

La intención no es presentar una única manera de criar animales ni convertir la experiencia de una comunidad en una representación general del pastoralismo. Al contrario, partir de una experiencia situada permite mostrar la diversidad de formas en que esta actividad se desarrolla en Sudamérica.

El curso reúne precisamente distintas miradas y territorios. Sus cuatro temas son abordados por un equipo interdisciplinario conformado por especialistas de Bolivia, Perú, Argentina e Italia:

  • Tema 1. Crianza de los animales: un abordaje transdisciplinar, a cargo de Jhaquelin Dávalos, pedagoga e investigadora.
  • Tema 2. Biodiversidad y sostenibilidad de los pastizales y fuentes de agua, a cargo de Dina Farfán Flores, bióloga y especialista en biodiversidad.
  • Tema 3. Desafíos del pastoralismo, la gestión de pastizales y los derechos territoriales, a cargo de Pablo Frere, médico veterinario y referente en producción animal.
  • Tema 4. Pastoralismo, economía y seguridad alimentaria, a cargo de Letizia Bindi, antropóloga e investigadora de la Università degli Studi del Molise, Italia.

Cada tema contará con su propio video introductorio. Las posibilidades de producción audiovisual en territorio son distintas en cada caso, pero todos forman parte de una misma búsqueda: hacer que los contenidos virtuales mantengan un vínculo con las realidades rurales desde las que se construyen los conocimientos.

La crianza animal: vínculos que se construyen y se heredan

Con los años, el cuidado cotidiano también ha construido un vínculo entre Teodora y sus animales. Los conoce, los atiende todos los días y se ha acostumbrado a compartir con ellos buena parte de su vida. Por eso, imaginarse sin sus animales no es para ella solamente dejar de tener una actividad que realizar, sino perder una presencia que forma parte de su día a día.

“Estar sin mis animales también va a ser algo muy triste porque uno se acostumbra todos los días a tenerlos, a atenderlos, y ellos también se acostumbran a uno”.

Ese vínculo hace que la pérdida de un animal tenga un significado particular. Detrás de cada uno hay tiempo, trabajo y cuidados acumulados.

“Es triste cuando un animal se pierde o muere, porque cuesta criarlos. El cuidado que se les da, da pena volver a casa y enterarse que algo les pasó”.

Lo que cuenta Teodora permite acercarse a la crianza animal desde una dimensión que no siempre aparece cuando se habla de producción: la relación que se construye entre las personas, los animales y el territorio. Una relación que se sostiene en las tareas de cada día, pero también en conocimientos aprendidos desde la infancia, prácticas culturales y formas de entender la vida rural.

Es justamente ese tipo de experiencias las que la producción audiovisual busca acercar a los espacios de aprendizaje. Hablar de pastoreo permite abordar su importancia económica, la sostenibilidad de los pastizales, el acceso al agua o su relación con los territorios; pero mirar y escuchar a quienes lo practican permite comprender cómo esas dimensiones se expresan en la vida cotidiana.

El curso es virtual, pero los conocimientos que aborda tienen territorio. Llevar esas voces, prácticas y experiencias al aula permite acercar el proceso formativo a la diversidad de realidades rurales que existen en Sudamérica.

El curso “Socioeconomía del pastoreo, la crianza animal y los pastizales” inicia el 8 de septiembre de 2026, en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastoralistas, y propone comprender el papel económico, social, cultural y territorial del pastoreo y los pastizales en los sistemas rurales.

Desde la izquierda, Anastacio Zenteno, Flora Candiguiri, Tedora Zenteno y Anastasio Pedro

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