martes 25 agosto, 2026
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Dulce DZohany Cházaro Romero

Por: Julia Fernandez Cabrera, IPDRS.

El 25 de agosto de 2026, en instalaciones de la Alianza Francesa de La Paz, se presentó el libro “Los costos de los sistemas agroalimentarios en Bolivia”, una investigación del economista e investigador Julio Prudencio Böhrt que pone la mirada en aquellos costos de la producción de alimentos que no siempre aparecen en el precio que llega al consumidor. La presentación contó con el apoyo del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica IPDRS. Este trabajo reúne reflexiones sobre el trabajo de las familias productoras, impactos ambientales que forman parte del costo real de los alimentos.

El precio que se paga por determinados alimentos o productos agrícolas no siempre representa su verdadero costo para la sociedad. Detrás de cada producto que llega a los mercados existen costos que no necesariamente aparecen reflejados en el precio final y que, sin embargo, son asumidos por las familias productoras, el Estado y el medio ambiente.

El trabajo familiar no remunerado, la degradación de los suelos, la contaminación del agua, el agotamiento de los recursos naturales, el uso de agroquímicos, los subsidios y créditos de financiamiento son algunos de los elementos que pueden constituirse en costos ocultos de los sistemas agroalimentarios.

Uno de los ejemplos que permite comprender esta problemática es el de la producción de papa. Bolivia cuenta con una enorme diversidad de variedades de papa y con una importante producción campesina; sin embargo, el mercado también tiene una creciente presencia de papa proveniente del Perú, particularmente variedades utilizadas por restaurantes de comida rápida debido a sus características para el pelado, corte y fritura.

El análisis muestra que el precio de la papa que llega al consumidor no refleja necesariamente el costo real de producción. Existe una diferencia entre el precio de la papa comercializada en los mercados locales y el precio en los supermercados, donde se incorporan procesos como selección, clasificación, envasado y presentación.

Sin embargo, incluso cuando estos costos comerciales son incorporados al precio final, no necesariamente se reconoce el verdadero valor del trabajo realizado por las familias productoras.

Esto significa que parte del costo de producir los alimentos no es necesariamente recuperado por las familias campesinas a través del precio de venta. En otras palabras, el trabajo de las propias familias productoras termina absorbiendo una parte del costo que no aparece en el mercado.

El problema no se limita a la papa. El estudio también analiza el caso de la soya, uno de los principales productos, con impactos ambientales que no necesariamente son incorporados al costo de producción.

Entre estos impactos se encuentran la degradación de los suelos, deforestación, la contaminación del agua y del suelo. Son costos que pueden quedar fuera de las cuentas económicas de la producción, pero que finalmente deben ser asumidos por la sociedad y por las futuras generaciones.

De esta manera, el concepto de “costo oculto” permite mirar el sistema agroalimentario más allá del precio que aparece en una etiqueta o en un mercado. El precio de un producto puede ser aparentemente bajo porque una parte de sus costos reales está siendo asumida por alguien más. 

En algunos casos, ese costo lo absorbe la familia productora mediante trabajo no remunerado; y en otros, el medio ambiente, mediante la contaminación, la deforestación.

La presentación del libro toca de esta manera un debate sobre la forma en que se producen, comercializan y consumen los alimentos en Bolivia. 

El libro “Los costos ocultos de los sistemas agroalimentarios en Bolivia”, de Julio Prudencio Böhrt, constituye un aporte para profundizar este debate y comprender aquellos costos que permanecen invisibles en los precios de los alimentos, pero que tienen efectos concretos sobre las familias productoras, los consumidores, el Estado y los territorios.

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