lunes 17 agosto, 2026
12
Clelia Palacios

Niñas y niños de Galicia (España) y del Chaco boliviano intercambian cartas manuscritas para conocerse, compartir experiencias y reflexionar sobre la alimentación, los huertos escolares y su relación con la tierra.

En Bolivia, el IPDRS, como socio local de Manos Unidas, hizo posible este intercambio articulando con las unidades educativas de Tamaniguati, en la comunidad de Isipotindi, Tentami, y Unidad Educativa Franz Tamayo de Macharetí, para que las cartas llegaran a las niñas y niños y pudieran ser respondidas, generando un espacio de encuentro y aprendizaje compartido en torno a la alimentación, los huertos, la cultura y la relación con la tierra.

Estudiantes de la Unidad Educativa Tamaniguati (Isipotindi)

Esta iniciativa de comunicación intercultural y Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global, apoyada por Manos Unidas y la Xunta de Galicia, permitió que niñas y niños de ambos territorios pudieran conocerse, compartir experiencias y descubrir otras formas de vivir, comprender y relacionarse con la huerta y la alimentación.

A través de las cartas manuscritas, los estudiantes de Galicia tuvieron la oportunidad de presentarse, contar cómo son sus huertos, qué cultivan y qué significa para ellos el contacto con la tierra, además de compartir sus experiencias, preguntas e inquietudes con niñas y niños del Chaco boliviano.

Las cartas llegaron hasta las unidades educativas de Tamaniguati (Isipotindi), Tentami y Franz Tamayo de Macharetí, donde fueron recibidas con entusiasmo por los estudiantes, quienes se animaron a responderlas compartiendo sus propias experiencias, su entorno, sus conocimientos y la manera en que viven y se relacionan con su territorio.

Carta enviada desde Galicia (España)

En las unidades educativas del distrito de Macharetí, los huertos escolares forman parte de los proyectos socioproductivos y constituyen una importante herramienta para promover aprendizajes prácticos relacionados con la producción de alimentos, el cuidado de la tierra y la alimentación saludable. Asimismo, contribuyen al abastecimiento de algunos productos destinados al desayuno escolar. En particular, las unidades educativas de Tamaniguati, Tentami y Franz Tamayo de Macharetí han venido fortaleciendo sus huertos e incorporando diversas innovaciones para mejorar su producción y aprovechamiento. Por su parte, la Unidad Educativa de Isipotindicuenta además con ganado vacuno, dotado por la comunidad, lo que permite complementar las actividades productivas mediante el aprovechamiento de la leche y la elaboración de sus derivados, fortaleciendo así los procesos educativos vinculados a la producción y la alimentación desde el propio territorio.

Unidad Socio Productiva U:E Tamaniguati, estudiantes junto a su Directora

Más que un intercambio de cartas, esta experiencia se convirtió en una oportunidad para escuchar, aprender y reconocerse desde realidades diferentes, demostrando que, aunque existen grandes distancias entre Galicia y el Chaco boliviano, la alimentación, la naturaleza, los huertos y el cuidado de la tierra son temas que pueden unir a niñas y niños y abrir caminos para el diálogo intercultural.

Un intercambio para aprender desde las diferencias

Más allá de escribir y recibir una carta, esta experiencia permitió generar un espacio de encuentro entre realidades diferentes. A través de sus propias palabras, los niños y niñas pudieron descubrir que, aunque viven en territorios distintos, existen temas que los conectan: la alimentación, las plantas, la naturaleza, la familia, la comunidad y el cuidado de la tierra, las cartas se convirtieron así en una oportunidad para conocerse, despertar la curiosidad y valorar otras formas de vivir y relacionarse con el territorio.

Estudiantes de la U.E Franz Tamayo

Para los estudiantes del Chaco boliviano, responder las cartas significó también compartir sus conocimientos y experiencias desde su propia realidad, reconociendo el valor de los saberes que se construyen en la comunidad y en contacto con la naturaleza.

La palabra escrita como puente entre culturas

El intercambio de cartas manuscritas permitió recuperar una forma de comunicación cercana y personal. Cada carta llevó consigo las palabras, dibujos, preguntas y experiencias de las y los niños, creando un vínculo especial entre estudiantes que, aunque se encuentran a miles de kilómetros de distancia, pudieron reconocerse y aprender unos de otros.

Esta experiencia demuestra que la educación intercultural puede construirse desde acciones sencillas, pero significativas, que permiten a niñas y niños mirar más allá de su propio entorno y comprender que existen distintas maneras de vivir, producir alimentos y relacionarse con la tierra.

Sembrando aprendizajes y construyendo puentes

Cada carta recibida y cada respuesta enviada representa mucho más que un intercambio de palabras: es una pequeña semilla que permite construir puentes entre culturas, compartir conocimientos y fortalecer el respeto por diferentes formas de vida y relación con la naturaleza.

Desde Tamaniguati, Tentami y Macharetí, las voces de niñas y niños del Chaco boliviano se encontraron con las de sus pares de Galicia para recordarnos que aprender también significa escuchar, preguntar, compartir y descubrir que, desde diferentes territorios, podemos tener mucho que enseñarnos.

Porque cuando los niños y niñas cuentan sus historias, la distancia desaparece y la educación se convierte en un encuentro entre culturas.

Compártelo en tus redes sociales