lunes 14 septiembre, 2026
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Dulce DZohany Cházaro Romero

Por: Iver Pedraza Herrera, IPDRS Amazonía

Los días 8 y 9 de septiembre de 2026, en El Sena – Pando, el Bloque de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Amazónico de Bolivia (BOCINAB) organizó la segunda sesión de su Escuela de formación de líderes, donde participaron la Federación Campesina Regional Vaca Diez – Beni, Federación de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa” de Vaca Diez – Beni, Federación Campesina Regional Madre de Dios – Pando, Federación de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa” de Madre de Dios – Pando, Central Campesina de Sena y San Lorenzo, Central Campesina de Guayaramerín, Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (CIPOAP), Central Indígena de Mujeres Amazónicas de Pando (CIMAP), Central Indígena de la Región Amazónica de Bolivia (CIRABO), Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), Consejo Regional Tsimane Mosetene (CRTM) y Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA). Junto al BOCINAB, el Programa NINA, la Fundación Tierra, CIPCA y el IPDRS están promoviendo una nueva fase de la escuela formativa, y una treintena de líderes y autoridades territoriales participan activamente de estas sesiones.

Debe recordarse que el BOCINAB fue fundado, o más bien formalizó su conformación, en febrero de 2003, en la localidad del Sena, cuando aún no terminaban de sanearse las tierras y el territorio era uno de los concentrados poblacionales que despertaban del tiempo de la barraca para ejercer sus derechos humanos y territoriales

¿Por qué seguir apostando por la formación de líderes?

El encuentro fue liderado por Luis Rojas y Manuel Cuadiay, fundadores y delegados permanentes del Bloque, quienes iniciaron la reflexión recordando la importancia del fortalecimiento de nuevas y nuevos líderes. El relevo generacional es imprescindible para garantizar la continuidad de la lucha por la tierra y territorio en la Amazonía. La memoria de esta lucha histórica cobra mayor relevancia en la coyuntura nacional desde que se ha empezado a cuestionar el régimen agrario boliviano que garantiza la seguridad jurídica de la tenencia de la tierra.

El territorio amazónico habitado por pueblos indígenas y campesinos, está enfrentando los impactos devastadores de la explotación de sus bienes comunes naturales. Por otro lado, las falsas soluciones al cambio climático se han abierto paso en la Amazonía y han empezado a negociar con comunidades para ingresar al mercado de carbono, a pesar de que Bolivia aún está a la espera del marco normativo específico.  

Las estructuras orgánicas internas también requieren atención. Algunas dirigencias parecieran haber olvidado el mandato de sus bases y responden, principalmente, a intereses personales. El tejido social al interior de las organizaciones matrices pareciera cada vez más debilitado por la corrupción y la cooptación política partidista de algunos y algunas dirigentas.

Hay una sumatoria de presiones internas y externas que amenazan la integridad y dignidad del territorio amazónico. Este contexto no es ajeno al BOCINAB, ni a las organizaciones que lo conforman, ni a las instituciones aliadas de la sociedad civil que han decidido acompañar la agenda del Bloque, por tanto, el esfuerzo interinstitucional coordinado debe priorizar el fortalecimiento de nuevos liderazgos que hagan suya la lucha histórica del Bloque.

De siringa a castaña

Manuel Cuadiay instó a los y las participantes a asumir la responsabilidad de cuidar y gestionar el territorio amazónico. Recordó que en un inicio la lucha por la tierra y territorio tenía un profundo arraigo en la libertad, sentido que pareciera haberse diluido cuando la Reforma Agraria redistribuyó las tierras y limitó su acumulación desde las barracas. Sin embargo, el contexto nacional demuestra que la defensa del territorio continua, cabe recordar la Marcha por la defensa de los Bosques de la Amazonía y la Seguridad jurídica de la tierra y territorio.

Por otro lado, a pesar de la redistribución de las tierras, el poder pareciera no haber seguido el mismo camino. Por ejemplo, la castaña, estructurante de la economía familiar y local amazónica, tiene un precio de venta determinado por empresas que direccionan los beneficios hacia sus propietarios y no hacia los y las recolectoras que, año tras año, extraen este fruto amazónico en las mejores condiciones que ellos y ellas mismas puedan garantizarse con los recursos que disponen.

Este escenario evoca a la barraca gomera y sus formas denigrantes de trabajo. El habilito no ha desaparecido, se ha modernizado y ha cambiado de bien explotado, de siringa a castaña. El trabajo de recolección se paga por adelantado, o en su defecto, se puede obtener electrodomésticos, motocicletas, abarrotes, entre otros, por pagar y con sobreprecio. Es un ciclo repetitivo en el que los beneficios no se distribuyen, se acumulan en manos de una clase dominante que ejerce su poder y el control territorial a través del endeudamiento permanente.

De la opresión al liderazgo territorial

Hay muchas tareas por hacer para superar esta opresión histórica. No basta con instalar espacios de diálogo presididos por dirigentes y dirigentas históricas, es necesario que las juventudes tomen el lugar que les corresponde en la toma de decisiones sobre su territorio. Es necesario que se reconozcan estas raíces profundas de desigualdad, logrando que los y las referentes de la lucha histórica por la tierra y territorio inspiren a una nueva generación de líderes que reconozcan las presiones externas e internas al interior de sus organizaciones.

La construcción de alternativas aparece también como una tarea pendiente. La denuncia de los extractivismos es una acción que debe complementarse con la concepción de un horizonte basado en el relacionamiento armónico entre todas, todos y con la Naturaleza, donde el crecimiento económico no esté en contra de la salud del planeta y quienes lo habitan, y donde se respeten y revaloricen los saberes y conocimientos que han sostenido la vida desde antes de la instalación del consumismo como sinónimo de desarrollo.   

Tareas pendientes

El BOCINAB ha dejado claro que su rol en la defensa territorial ha sido fundamental en la historia boliviana, desde la reforma constitucional que garantizó el reconocimiento de los pueblos indígena originario campesinos hasta la última marcha en defensa de la seguridad jurídica de la tierra y territorio amazónico. Por otro lado, el Bloque también ha dejado claro que su rol en la formación de lideres indígenas y campesinos es fundamental y no caduca. Construir una visión amazónica de desarrollo es una tarea asumida desde la propuesta de la Ley Bruno Racua hasta estas acciones interinstitucionales que pretenden fortalecer los liderazgos territoriales amazónicos.

El Encuentro concluyó con el compromiso de continuar este proceso formativo, priorizando áreas como las herramientas digitales para la gestión territorial y comunicación, liderazgo, memoria histórica territorial, lectura de contexto, entre otras temáticas de importancia para las dirigencias y liderazgos de la Amazonía boliviana.

El IPDRS, en cumplimiento a su objetivo de dignificar la vida rural, se compromete a responder a la convocatoria de las organizaciones territoriales, como el BOCINAB, articulando acciones con instituciones aliadas que acompañen la agenda campesina e indígena de la ruralidad amazónica boliviana.  

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