
Del 1 al 5 de septiembre, 65 mujeres de las Capitanías de Huacaya, Santa Rosa, Ivo y Macharetí se reunieron para compartir sus experiencias, reconocer los avances alcanzados y sobre todo, mirar hacia adelante para construir juntas nuevos caminos para las mujeres guaraníes.
Los talleres de actualización de la agenda de mujeres, impulsados de manera conjunta por el IPDRS y las Capitanías de las cuatro zonas, se constituyeron en espacios de encuentro, confianza, reflexión y construcción colectiva. En ellos participaron las Kuña Mburuvicha y responsables de género, 22 mujeres de la Capitanía Machareti, 15 mujeres de la Capitanía Ivo, 13 mujeres de la Capitanía Santa Rosa y 15 mujeres de la Capitanía Huacaya, quienes pusieron en común sus vivencias, preocupaciones, sueños y propuestas, reconociendo que muchas de las transformaciones que hoy viven las mujeres son fruto del camino recorrido y de la lucha sostenida por generaciones de lideresas, el taller estuvo facilitado por Roció Dosserich.
El proceso permitió mirar la situación actual de las mujeres desde sus propias voces y experiencias, identificando avances, pero también desafíos que todavía requieren ser enfrentados de manera colectiva. Entre las principales prioridades se encuentran el ejercicio y acceso a derechos, el fortalecimiento de la autonomía económica, la participación política, el liderazgo y el acceso de las mujeres a espacios de poder y toma de decisiones.
Uno de los aspectos que generó mayor reflexión fue el creciente protagonismo de las mujeres en los espacios de liderazgo y decisión dentro de sus comunidades y organizaciones. En las cuatro zonas se reconoce que cada vez son más las mujeres que asumen responsabilidades y participan activamente en la vida organizativa. Sin embargo, este avance también plantea nuevos desafíos: fortalecer sus capacidades en el uso de tecnologías, acceso y manejo de información, conocimiento de leyes y normativas, gestión de grupos y organizaciones, así como ampliar sus oportunidades de formación.
“Queremos estar preparadas para asumir responsabilidades, conocer nuestros derechos y tener las herramientas necesarias para defenderlos.” Delina Cumandiri, Capitanía Zonal Santa Rosa.
En este sentido, se identificó que la educación y la formación continúan siendo una de las principales puertas para ampliar las oportunidades de las mujeres. Muchas mujeres no han podido concluir el bachillerato, situación que posteriormente limita su acceso a procesos de formación técnica y profesional. Por ello, avanzar hacia mayores oportunidades educativas constituye también una apuesta por fortalecer su liderazgo y autonomía.

La autonomía económica fue otro de los temas centrales. En zonas como Macharetí y Santa Rosa se evidenció la fuerza y voluntad de las mujeres para impulsar emprendimientos y actividades productivas que les permitan generar ingresos y mejorar las condiciones de vida de sus familias. Al mismo tiempo, las participantes reconocieron la necesidad de fortalecer estos grupos en aspectos de organización, gestión, planificación, comercialización y sostenibilidad, para que los esfuerzos que hoy realizan puedan consolidarse en el tiempo.
También estuvo presente una preocupación profunda por el futuro de las nuevas generaciones. Las participantes señalaron la importancia de formar nuevas lideresas y, al mismo tiempo, preservar y transmitir los conocimientos y saberes propios del pueblo guaraní: el idioma, la historia, las formas de organización, la medicina tradicional, la gastronomía, tejido, barro, ya que mantener vivos estos conocimientos implica fortalecer los vínculos entre generaciones y abrir espacios para que niñas, adolescentes y jóvenes conozcan y valoren.
“Hemos avanzado y hoy estamos ocupando espacios que antes eran difíciles para nosotras, pero todavía tenemos mucho por aprender y mucho por construir. “Roberta Chambaye, Capitanía Zona Macharetí
De igual manera, las mujeres expresaron la necesidad de seguir trabajando en la prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y en la construcción de comunidades donde puedan participar plenamente, ser escuchadas y ejercer sus derechos con libertad y dignidad.
Más que un espacio para identificar problemas, estos talleres se convirtieron en una oportunidad para escuchar las voces de las mujeres, reconocer sus capacidades y recuperar sus sueños y aspiraciones. Fue un espacio donde las dificultades pudieron convertirse en desafíos y donde los desafíos comenzaron a transformarse en propuestas.
Estas líneas de acción serán priorizadas y plasmadas en un plan de trabajo, en las próximas semanas que permitirá a las responsables de género y a las organizaciones de cada zona contar con una herramienta para gestionar, acompañar y dar seguimiento a las acciones necesarias para avanzar hacia las aspiraciones planteadas por las propias mujeres.
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