miércoles 7 octubre, 2026
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Rocío Fuentes

Por Rocío Zubieta Fuentes

Encuentro de mujeres de la amazonia, taller de agroecología

El Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) impulsa que el personal de distintos proyectos participe en las actividades de otros equipos, en el Chaco, la Amazonía y los valles. Aquí compartimos lo vivido en dos de esos espacios y, sobre todo, lo que significa para una institución formar a su personal en el territorio.

Más allá de la ONG de escritorio

Es frecuente que las organizaciones de desarrollo y de investigación se organicen en torno a áreas y proyectos que avanzan en paralelo, cada uno en su región, con escaso contacto entre sí. El riesgo es que cada equipo conozca bien su territorio, pero la institución, como conjunto, lo conozca poco. Los intercambios proponen otra cosa: que la formación del personal no ocurra solo en talleres y capacitaciones, sino en el territorio mismo, de la mano de quienes lo trabajan todos los días.

Esto desde nuestra perspectiva se alinea a lo expuesto Nonaka y Takeuchi (1995) que distinguen entre el conocimiento explícito, que cabe en informes y datos, y el conocimiento tácito, que se adquiere viendo, conversando y conviviendo. Según estos autores, las organizaciones crean conocimiento cuando logran traducir ese saber tácito en algo que otros pueden compartir y usar. Un intercambio es, precisamente, un mecanismo para activar ese conocimiento que no está escrito en ningún documento.

Equipo de la Amazonia y Valles, en el forntis de la oficina institucional en el Sena

Amazonía: un taller de agroecología en Sena

Participamos, como equipo Valles, en un encuentro en el Sena, donde se realizó un taller de agroecología y bioinsumos con mujeres productoras. Quienes integrábamos el equipo facilitador no nos conocíamos entre nosotros, y aun así en tres días construimos una dinámica de colaboración, complementariedad y confianza. La facilitación estuvo a cargo del técnico del equipo Amazonía; desde Valles procuramos acompañar respetando su liderazgo y su conocimiento del contexto, sin asumir un papel protagónico. Así se generó un espacio de cercanía, empatía y disposición para aprender colectivamente.

El taller confirmó la importancia de adaptar los contenidos agroecológicos a cada territorio. Las participantes reconocieron el potencial de las plantas y recursos de su entorno para elaborar bioinsumos, y los conocimientos técnicos dialogaron con sus saberes tradicionales y su experiencia. Las productoras se llevaron preparaciones concretas para aplicar en sus cultivos como alternativa a los agrotóxicos.

Como aprendizaje de gestión, nos llevamos la manera en que el equipo Amazonía conduce sus espacios: cómo convoca, cómo articula con la comunidad y cómo apoya a emprendimientos locales. Buena parte de la alimentación del encuentro estuvo a cargo de iniciativas de la propia comunidad, algo coherente con lo que el IPDRS promueve: fortalecer las economías locales más allá de los mecanismos convencionales de contratación. También nos acercamos a preocupaciones ambientales del municipio, como la quema y la minería de oro, que inquietan por sus efectos sobre el río Manurimi.

Participantes del taller de agroecologia, preparando bioinsumos

Chaco: la Ruta del Textil Guaraní y la Cultura

En el Chaco participamos de tres jornadas donde se encuentran culturas, saberes y mujeres que mantienen viva su identidad.

Primera jornada: la formación en tejido guaraní. Iniciamos conociendo cómo la Capitanía Zonal Yaku-Igua impulsa un espacio de formación inicial en tejido guaraní, junto con el IPDRS y otras financieras. La propuesta fue acordada en una reunión en la comunidad de Aguairenda, con autoridades guaraníes, representantes de la Autonomía Regional, tejedoras de Chimeo y representantes de la Asamblea del Pueblo Guaraní. La idea es que tejedoras con experiencia compartan sus conocimientos con mujeres que desean iniciarse, fortaleciendo la transmisión de saberes entre comunidades y generaciones. Aprendimos aquí otra forma de trabajar: una iniciativa que no se diseña desde afuera, sino que se acuerda con las autoridades y organizaciones del pueblo guaraní, respetando sus tiempos, sus espacios de decisión y sus formas de organización.

Autoridades Guaranies y educadores , equipo Chaco IPDRS (Director, Coordinador), durante la inauguracion del curso de textil, octubre 2026

Segunda jornada: la feria de artesanos en Macharetí. Al día siguiente participamos de la feria de artesanos de Macharetí, impulsada por la alcaldía y diversas instituciones, donde confluyeron diferentes organizaciones de artesanas y artesanos. Fue un espacio para ver de cerca la diversidad de la producción artesanal de la región y cómo un gobierno municipal puede abrir escenarios de encuentro y comercialización para quienes mantienen estos oficios.Asimismo, la participación en la carpa infantil permitió acercar los mandalas guaraní-chaqueños “Akoviaka reta yandereko guarani regua” a niñas, niños y jóvenes, mediante actividades lúdicas orientadas al aprendizaje y valoración de la lengua guaraní. La respuesta e interés de la población infantil frente a los mandalas gigantes, el trabajo colectivo y las dinámicas propuestas evidenciaron su potencial como recurso educativo intercultural. Este espacio constituye una experiencia con posibilidades de ampliarse y replicarse en futuras ferias y actividades comunitarias, fortaleciendo la promoción de la lengua y la cultura guaraní desde metodologías participativas y recreativas.

Jovenes en la actividad de pintado y textuado de la lengua Guarani. Macharetti, octubre 2026.

Tercera jornada: el encuentro con las tejedoras de Santa Rosa. Finalmente, en esta jornadalas Damas Chaqueñas, ofrecieron un desayuno criollo “poreada”, espacio en el cual se compartieron historias, sabores y tradiciones. Pasado este punto se realizó una visita a la Capitania  (Zona Macharetti) en la cual se promovió la experiencia en su demanda de tierra y territorio y ganadería comunitaria, el intercambio culminó  con la visita a la comunidad Santa Rosa y la Casa de las Tejedoras, para esta visita se conformó una delegación compuesta por artesanas, la alcaldesa y las Damas Chaqueñas de Macharetí. Las tejedoras, acompañadas por sus autoridades zonales y comunales, compartieron sus conocimientos, sus experiencias y el valor del tejido como parte de la identidad y la cultura guaraní.

Niña en telar, en la Casa de las Tejedoras- Comunidad Santa Rosa, octubre 2026

Las tres jornadas mostraron un recorrido completo del textil: la formación y transmisión de saberes, la comercialización y el reconocimiento público de los oficios, y el encuentro entre pueblos que se reconocen en el tejido.

Cómo se fortalece la gestión institucional

Como equipo Valles, creemos fuertemente que estas experiencias aportan de manera concreta a la gestión institucional a través de:

Aprendizaje situado. Estando en el territorio se aprenden dinámicas y formas de trabajo que ningún manual transmite: cómo se convoca, cómo se toman las decisiones, cómo se construye confianza. Podemos copiar lo bueno de cada equipo y, al mismo tiempo, aprender a respetar las dinámicas propias de cada territorio, sin trasladar mecánicamente recetas de una región a otra.

Cohesión y confianza entre equipos. Compartir el trabajo de campo ayuda a superar el trabajo aislado entre proyectos. Equipos que no se conocían pasan a colaborar, a complementarse y a reconocerse como parte de una misma institución con un horizonte común.

Reflexión que lleva a trabajos más comprometidos. Ver de cerca lo que hacen los compañeros y compañeras, y las condiciones en que lo hacen, genera una mirada más informada y empática sobre el trabajo de los demás. De ahí nacen compromisos más sólidos, porque se entiende mejor qué implica cada proceso y cómo aportar a él.

Mayor legitimidad y calidad de lo que producimos. Quien ha estado en el territorio argumenta con más matices y respeto. Lo que luego publicamos e incidimos desde el IPDRS se alimenta de esa experiencia directa, y se nota en la calidad y la pertinencia de los análisis.

Una cultura institucional que aprende. Cuando la institución abre estos espacios y hace partícipes a equipos de otros proyectos, transmite un mensaje: el aprendizaje es parte del trabajo y el conocimiento no pertenece a un solo equipo. Es lo que Paulo Freire planteaba como diálogo de saberes: aprender con las comunidades y con los compañeros (as), en lugar de solo hablar sobre ellos (as), reconociendo que los pueblos y los territorios somos parte del conocimiento.

Productora elaborando Bionsumos en el curso de agroeocologia- Sena

Una forma de ser que merece visibilizarse

Estos intercambios no son un añadido ni una actividad aislada. Son parte de cómo el IPDRS entiende su trabajo: una institución que sale de la oficina, que se deja enseñar por los territorios y que apuesta por la formación de su personal desde la práctica y el respeto. Visibilizarlos es reconocer ese esfuerzo institucional y, a la vez, invitar a otras organizaciones a pensar la formación in situ como parte de su gestión.

Niñas en grupo, pintando y textuado mandala, Macharetti, octubre 2026

Reconocimiento del equipo Valles

El equipo Valles reconoce a los equipos de los proyectos Amazonía y Chaco por el recibimiento, el compromiso y la disposición con que facilitaron estos espacios de intercambio, y por compartir su conocimiento del territorio y de sus actores. Reconoce también a las mujeres productoras de Sena, a las tejedoras guaraníes, a las autoridades, organizaciones y gobiernos locales, y a las artesanas y artesanos que compartieron sus saberes y abrieron sus territorios al aprendizaje mutuo, pachi tuquy sunquwan (gracias de todo corazón).

https://ipdrs.org/materialeducativo/mandalas-guarani-chaquenas-akoviaka-reta-yandereko-guarani-regua/

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