domingo 19 julio, 2026
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Ruth Bautista Durán

Tras un análisis en profundidad sobre la cuestión agraria y territorial, la Coalición Nacional por la Tierra-territorio de Bolivia determinó que una tarea urgente corresponde al diálogo y la articulación del movimiento indígena y originario, sujeto histórico y político que impulsó las mayores transformaciones del siglo XX, que en el periodo de clientelismo político se vio excluido de las conversaciones y réditos del Estado Plurinacional; y peor aún, en el presente vive un franco riesgo de regresión de los derechos conquistados.

Con el aliento de apelación de la agenda histórica y el horizonte político de los pueblos indígenas en torno al territorio colectivo y la autodeterminación, convocamos a territorios que, al día de hoy, están enfrentando un nuevo contexto de disputas por la tierra, los bienes naturales y de crisis multidimensional –no solo económica o política– derivada del extractivismo exacerbado en diferentes partes del mundo y de forma particular en la región sudamericana.

En tal sentido, propusimos un Encuentro con suficientes espacios de discusión y con el propósito de caracterizar las amenazas externas a los territorios, los problemas orgánicos y los avances en la gestión territorial y gobernanza respecto a otros actores. A esta propuesta atendieron 32 Territorios Indígena Originario Campesinos (TIOC), el Encuentro de Territorios colectivos y Economías plurales se realizó entre el 1 y 3 de julio de 2026, en la ciudad de Santa Cruz.

Una metodología para retomar la agenda propia y proseguir la larga marcha

El Encuentro tuvo como objetivo el Fortalecer la articulación entre territorios colectivos y actores de economías plurales para contribuir a la construcción de una agenda común de incidencia política y de defensa de la vida, el territorio y la autodeterminación.

Con el aliento de revitalizar el sentido político, económico y territorial de la propiedad colectiva, especialmente en diálogo con nuevas generaciones, y fortalecer los vínculos y articulaciones entre los territorios colectivos y experiencias vinculadas a economías plurales, comunitarias y territoriales. En tal sentido, los ejes temáticos fueron los siguientes:

  1. Experiencias de economía plural territorial
  2. Experiencias de negociación y gestión de recursos y comunes
  3. Amenazas externas a los territorios por el agronegocio, infraestructura, hidrocarburos, minería.
  4. Problemas orgánicos

Lo transversal en este sentido fue caracterizar las resistencias, el cómo se están enfrentando procesos de extractivismo, despojo, violencia desde las prácticas, estrategias, sentidos colectivos y formas de organización mediante los cuales se protege, defiende y se retoma el control territorial. Y también caracterizar el ámbito de las reexistencias, en el que comprendemos que las luchas territoriales no son únicamente defensivas, los pueblos no solo aquellos “aguantan” o “se oponen”, continúan existiendo bajo sus propios términos, reavivando la vida colectiva incluso en condiciones de amenaza.

Una estrategia que asumimos para dar espacio y permitir la toma de la palabra fue la separación entre grupos, entonces, las amenazas externas, por ejemplo, se trabajó en dos grupos: tierras bajas y como tierras altas. Al abordar las economías plurales se trabajó en tres grupos y se consensuaron plenarias.

Entre los aprendizajes derivados de esta estrategia metodológica, la principal es que las autoridades territoriales necesitan estar conectados con el contexto nacional y comprenden que la dinámica de cada territorio es peculiar, por eso, la separación entre tierras altas y bajas pudo haber sido un error. Sin embargo, también destacamos que las mesas hayan permitido el diálogo en claves similares de lenguaje y problemáticas.

En todo caso, las conexiones se dieron desde múltiples temas y momentos:

1. Cuidar el territorio es cuidar la vida.

  • La defensa y cuidado del agua para el consumo humano y animal, y como elemento vital para la producción agropecuaria.
  • La reconstitución del territorio ancestral es una opción para persistir en la lucha por la continuidad territorial.
  • La presencia y uso racional y sostenible del territorio es esencial para proteger el territorio, pues sienta presencia y establece control.

2. Autodeterminación y justicia propia frente a las amenazas al territorio

  • No existen procesos de consulta previa, libre e informada, de buena fe, anticipados y transparentes. Los territorios deben producir sus protocolos propios para disputar con las concesiones mineras desde la jurisdicción indígena.
  • Es necesario construir una agenda común para articular a los territorios afectados por la minería desde el aliento de la autodeterminación y autonomía indígena.
  • Negociar es un proceso de aprendizaje y fortalecimiento. Debemos vigilar qué se negocia, con quiénes y dónde, sin comprometer los derechos alcanzados y siendo dueños del tiempo de negociación, las condiciones y el marco de nuestras normas propias.

3. La unidad fortalece nuestros territorios.

  • Existe la necesidad de la unidad de los territorios colectivos indígenas y originarios.
  • Se debe fortalecer la participación de las bases, evitar la cooptación de dirigentes y mejorar los mecanismos internos de control.
  • La articulación entre territorios y con instituciones fortalece la gestión e incidencia para viabilizar los emprendimientos locales.
  • Se debe poner un freno a la división de las organizaciones representativas.
  • Se debe poner un alto a la intromisión política partidaria en las organizaciones territoriales.
  • Debemos aplicar plenamente nuestros estatutos autonómicos y prevalecer nuestras normas, procedimientos y jurisprudencia propia.

4. Las economías propias sostienen la autonomía.

  • Debemos contrarrestar la alta dependencia de las ONG para sostener procesos organizativos.
  • El ayni, la minka, el trueque y otras formas de reciprocidad son una contribución muy importante para la economía plural.
  • La cultura, el turismo comunitario y los saberes ancestrales fortalecen las economías territoriales.
  • Se debe afianzar el acceso a mercados, promoviendo la exportación de los productos desde los territorios.
  • La producción agroecológica es una oportunidad por la demanda de alimentos sanos.
  • Los emprendimientos privados pueden combinarse, pero no reemplazar a las iniciativas comunitarias.
  • La formación e investigación fortalecen las capacidades de los territorios, permitiendo reconocer las potencialidades del territorio.
  • Debemos prevenir que los jóvenes sean convencidos por las empresas mineras y las falsas promesas de desarrollo en el territorio.
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6. La larga marcha continúa

  • Rechazar la criminalización de la protesta: la movilización y las marchas indígenas y campesinas son fundamentales para nuestra historia y horizonte político.
  • La defensa territorial requiere organización fortalecida, participación comunitaria, monitoreo y vigilancia permanente.
  • La autonomía se fortalece desde la soberanía alimentaria, la producción propia, la autogestión y el cuidado del territorio.
  • Los derechos reconocidos por la ley y la Constitución son un gran primer paso, y nos sitúan en un mejor lugar para negociar beneficios para el desarrollo propio. La legislación y derechos ganados, y la Constitución son innegociables.

Sin la pretensión de que estos ejes temáticos y afirmaciones sean decisiones orgánicas, más de 60 autoridades, ex autoridades y líderes indígenas y originarios de todo el Estado Plurinacional de Bolivia, retornaron a sus territorios fortalecidos por el encuentro y múltiples conversaciones con diversas experiencias y procesos territoriales.

Un peculiar momento en los tres días del encuentro fue la noche cultural. Al ritmo de una tamborita y pocos bailarines animados, espontáneamente la noche cultural fue un momento cumbre para el encuentro de territorios colectivos, pueblos indígenas y naciones originarias. Luciendo vistosos trajes, pero también activando la gran memoria territorial acumulada en siglos, las autoridades mostraron lo mejor de sus culturas vivas: la necesidad de diálogo recíproco. Así, apareció un charango walaycho desde Tarabuco con la Nación Yampara, los aplausos de las mujeres guaranís luciendo sus tipoys, y un peculiar arete guasu con diferentes pasos y ritmos confluyendo en la intención de colectiva.

La Coalición Nacional por la Tierra-territorio – CNT Bolivia asume que la escucha a los territorios y sus planteamientos en este y otros encuentros. Asumimos que existe una necesidad urgente e histórica de reencuentro, fortalecimiento, independencia y afianzamiento de los logros conseguidos en materia de derechos colectivos; así como la plena implementación de la Constitución Política del Estado Plurinacional, instrumento nunca concedido por la política tradicional, conservadora y republicana, sino un avance en la larga marcha de los pueblos por sus territorios, su autodeterminación y sus autogobiernos.

El producto de estos días de reflexión, afirmaciones, autocrítica y propuestas, es un documento disponible para la difusión y descarga. El MANIFIESTO DE TERRITORIOS COLECTIVOS DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA:


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