lunes 26 octubre, 2026
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Iver Pedraza

Del 19 al 24 de octubre, el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) dialogó con asociaciones de mujeres en 13 comunidades del norte amazónico de Bolivia. Los encuentros estuvieron orientados a reconocer el trabajo que desarrollan, conocer la situación de sus iniciativas económicas e identificar cómo mejorar el aporte institucional al fortalecimiento de su autonomía económica.

Las reuniones comenzaron el 19 de octubre en Sinaí y San Salvador, y continuaron el 20 en Anexo el Carmen y Villa Cotoca. El 21 se desarrollaron en Naranjal y Exaltación; el 22, en Las Piedras y Lago Victoria; el 23, en Portachuelo Alto, Medio y Bajo; y concluyeron el 24 en Sena y Monte Sinaí.

El acompañamiento tuvo como punto de partida los conocimientos, experiencias y esfuerzos de las mujeres para sostener sus iniciativas. A través del diálogo colectivo, se buscó conocer el recorrido de cada una de sus organizaciones productivas, los avances alcanzados, las dificultades que enfrenta y las condiciones necesarias para continuar o ampliar sus actividades.

Las conversaciones abordaron las necesidades que dieron origen a sus emprendimientos, el uso de los equipos, herramientas y materiales, así como los acuerdos para su administración, cuidado y acceso entre las socias. También se recogió información sobre la producción, la comercialización y las formas en que las asociaciones gestionan los beneficios económicos de su trabajo.

Este acercamiento busca que los aportes del IPDRS respondan a la situación concreta de cada organización. Comprender los cambios en una iniciativa, las razones por las que una actividad se encuentra pausada o los obstáculos para aprovechar los recursos disponibles permite identificar apoyos pertinentes y acordar próximos pasos con las propias mujeres.

Las reuniones también estuvieron orientadas a reconstruir experiencias de trabajo colectivo y reflexionar sobre la planificación de actividades, la distribución de responsabilidades, el cálculo de gastos, la obtención de recursos y la rendición de cuentas entre las socias. El propósito fue identificar, desde su práctica cotidiana, las capacidades que consideran prioritario fortalecer.

Este proceso se vincula con el desafío de construir alternativas frente al endeudamiento que condiciona la economía de las familias amazónicas. Los préstamos gota a gota, con sus altos intereses y cobros diarios, y las relaciones de dependencia asociadas al habilito pueden comprometer el trabajo y la producción futura, reduciendo la posibilidad de decidir sobre los ingresos propios.

Frente a estas condiciones, el fortalecimiento de las iniciativas de las mujeres busca ampliar sus posibilidades de generar recursos y contribuir a la salida de esos ciclos de deuda. La diversificación de actividades, el ahorro y una gestión informada de los recursos son parte de las alternativas para reducir la vulnerabilidad ante los periodos de escasez de ingresos. En esa perspectiva, acompañar a las asociaciones implica apoyar su capacidad de organizarse, sostener sus proyectos y tomar decisiones colectivas sobre su futuro.

Con estas reuniones, el IPDRS reafirma su compromiso de construir un acompañamiento cercano, basado en la escucha y el reconocimiento del protagonismo de las mujeres amazónicas. Fortalecer su autonomía económica requiere valorar lo que han construido y mejorar, junto con ellas, las condiciones para que sus iniciativas tengan continuidad.

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