En Bolivia, entendemos que el desarrollo rural sostenible se construye desde las aulas, los campos productivos y los mercados populares. A través de las acciones que realizamos desde el IPDRS, hemos podido conocer y acompañar experiencias que muestran cómo la combinación de saberes locales, organización social y dinámicas lúdicas está abriendo nuevos caminos hacia la soberanía alimentaria y el consumo consciente. Fabián Fonseca, (Tec. IPDRS Valles) y Camila Velásquez, (Tec. IPDRS Chaco) nos estamos preparando para la representación en el II Foro de la juventud sobre los sistemas agroalimentarios, en este sentido dando les compartimos nuestras experiencias desde los territorios
El Chaco: educación integral, ganadería comunitaria y valor agregado de la miel
En la región chaqueña, hemos encontrado experiencias donde la innovación surge del territorio y de la organización colectiva.
En Isipotindi, por ejemplo, encontramos una propuesta educativa que vincula la formación de los estudiantes con la agroecología y la ganadería, mediante un huerto escolar, la producción de humus de lombriz y el manejo de ganado vacuno, en este colegio la leche, el queso, la carne y las verduras contribuyen a la alimentación de los estudiantes, mientras que los excedentes se comercializan para cubrir necesidades como vacunas, tratamientos veterinarios y sistemas de riego.

Desde la Capitanía Macharetí también hemos conocido la experiencia de ganadería comunitaria en Yembi Guasu, territorio que colinda con la frontera con Paraguay, donde las comunidades ejercen su derecho a la tierra mediante la crianza comunitaria de ganado, fortaleciendo la gestión territorial y las capacidades productivas.

A esto se suma el trabajo de AAPIMACH, que viene avanzando hacia la transformación y generación de valor agregado de la miel y otros productos de la apicultura, con la proyección de contar con una planta propia de procesamiento y el trabajo de un comité de mujeres que elabora derivados como licores, jaboncillos y champús. Estas experiencias también nos han permitido identificar desafíos que todavía persisten en el Chaco, como las dificultades de acceso a internet, agua y energía eléctrica en comunidades aisladas, la necesidad de fortalecer el cálculo de precios justos y la falta de espacios permanentes de comercialización, aspectos que nos plantean el reto de seguir trabajando en estrategias que conecten la producción territorial con mercados y consumidores.
Los Valles y Kanata: “aprender jugando” para transformar el consumo urbano
En los valles interandinos y la región metropolitana de Kanata —especialmente en los mercados populares de Cercado, Quillacollo y Sacaba— hemos puesto nuestra atención en las decisiones de consumo y en la necesidad de generar mayor conciencia sobre los alimentos que llegan a la mes, en este proceso, el equipo ah implementado espacios lúdicos e interactivos bajo la premisa de “aprender jugando”, utilizando tres herramientas, elaboradas por nuestra colega Rocío Zubieta

La Ruleta de los Residuos nos permite mostrar de manera visual los resultados de análisis de residuos de plaguicidas presentes en alimentos de consumo cotidiano, además el juego “kase”, es un juego de cartas el cual lo utilizamos para ayudar a los consumidores a reconocer características que pueden orientar la diferenciación entre productos convencionales y aquellos provenientes de sistemas agroecológico, el juego de la “toxilotería” lo hemos adaptado a la dinámica de la lotería tradicional para abordar los nombres de diferentes plaguicidas, sus bandas toxicológicas y sus posibles impactos en la salud y el medio ambiente.

A través de estas herramientas hemos encontrado interés tanto entre productores como consumidores. Esta experiencia también nos permitirá comparar el antes y el después de las intervenciones para identificar posibles cambios en los conocimientos y decisiones de compra.
A través de estas experiencias, como tecnicos hemos podido comprobar que la transformación de los sistemas alimentarios requiere trabajar en distintos puntos de la cadena, desde el fortalecimiento a las capacidades productivas y comerciales en los territorios, reconocer los saberes locales, generar oportunidades para mujeres y jóvenes y, al mismo tiempo, promover consumidores más informados y conscientes.
Con todo este seguimiento, aprendizaje y sistematización llevaremos nuestro territorio a espacios internacionales de diálogo sobre los sistemas agroalimentarios, desde lo territorial y regional en el II Foro de la Juventud sobre los Sistemas Agroalimentarios del Capítulo Español del World Food Forum; II Foro de la Juventud | Capítulo Español World Food Forum.
Para nosotros, llevar estas experiencias a un espacio internacional significa mostrar que las transiciones hacia sistemas alimentarios más sostenibles no parten únicamente de grandes políticas, sino también de acciones concretas que nacen en la ruralidad a através de organizaciones productivas , unidades educativas y los mercados. Queremos compartir estas experiencias para visibilizar lo que se está construyendo desde los territorios y, al mismo tiempo, aprender de otras iniciativas y generar nuevos vínculos que nos permitan seguir fortaleciendo estos procesos.




