martes 1 septiembre, 2026
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Flavia Zavala

Por Jhaquelin Dávalos

El domingo 30 de agosto se desarrolló en Huacaya una minga comunitaria para avanzar en la consolidación del huerto agroforestal del internado, con la participación de madres y padres de familia, autoridades, representantes educativos, niños y niñas, y el equipo técnico del IPDRS. Durante la jornada se trabajó en la preparación del terreno y en la instalación del sistema de riego por goteo, como parte de las condiciones necesarias para recuperar y fortalecer este espacio productivo y educativo.

Volver a hacer crecer un huerto

El huerto cuenta con una historia previa. Años atrás fue implementado con el apoyo de Nor Sud y autoridades del entonces gobierno municipal. Sin embargo, el área permaneció protegida únicamente con alambre y, con el paso del tiempo, el ingreso de animales afectó los cultivos y provocó una disminución de la producción. Frente a esta situación, las actuales autoridades impulsaron un nuevo proyecto orientado a recuperar el espacio e instalar un cerco de alambre galvanizado más seguro, considerado una condición fundamental para desarrollar de manera sostenida un huerto agroforestal.

El proyecto “Huertos agroforestales, jardines y pedagogías territoriales en el internado escuela de Huacaya” fue elaborado por la Capitanía Zona Huacaya en el marco de la Escuela de Proyectos del IPDRS. La iniciativa logró el financiamiento principal de Global Greengrants Fund, además del aporte de otros aliados, y cuenta con el acompañamiento técnico del IPDRS Chaco.

La minga permitió movilizar nuevamente a las familias alrededor del huerto. Madres y padres realizaron los hoyos, limpiaron y prepararon diferentes sectores, mientras que un tractor del Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Huacaya apoyó en la limpieza y habilitación del terreno. Sergio Martínez, miembro del Directorio del IPDRS, acompañó y asesoró los trabajos junto con el equipo técnico de la institución.

Un huerto que también se aprende a cuidar

Uno de los aspectos más importantes de esta nueva etapa es la participación de los propios niños y niñas del internado. Al conversar sobre el futuro del huerto, destacaron que este espacio puede contribuir directamente a su alimentación mediante la producción de verduras y frutas. Su interés por contar con especies frutales ha sido especialmente marcado.

Durante los primeros días de septiembre se prevé plantar chirimoya, guineo, motoyoe y cítricos, además de especies como lapacho y jazmín. Posteriormente, una vez acondicionado el terreno y mejoradas las condiciones del suelo, se avanzará con la siembra de verduras y hortalizas.

La participación estudiantil también comienza a organizarse. Cada curso asumirá responsabilidades en la plantación y cuidado de determinados plantines, contribuyendo a que el huerto se convierta no solamente en un espacio de producción de alimentos, sino también en un lugar de aprendizaje práctico, responsabilidad compartida y relación con el territorio.

Sembrar es solo el comienzo

De esta manera, con el nuevo cerco, la habilitación del terreno y el sistema de riego, se consolida una parte fundamental de la infraestructura del huerto. El siguiente desafío será fortalecer su dimensión social y organizativa: establecer responsabilidades para el cuidado cotidiano, organizar el riego, garantizar el mantenimiento del espacio y definir mecanismos de participación entre estudiantes, familias, autoridades y comunidad educativa.

Este avance ha sido posible gracias al impulso de las autoridades del Gobierno Autónomo Indígena de Huacaya y de la Capitanía Zona Huacaya, así como al compromiso de las familias y representantes educativos. Entre ellas se destaca la participación de Teodora González, representante de educación, y Raquel Cuevas, representante de madres y padres de familia, quienes acompañan el proceso de recuperación y puesta en funcionamiento del huerto.

Hacer crecer algo más que plantas

La experiencia muestra que recuperar un huerto no consiste únicamente en sembrar. Requiere proteger el terreno, garantizar agua, recuperar el suelo y, sobre todo, construir acuerdos para cuidarlo colectivamente. La minga del domingo permitió avanzar de manera importante en las condiciones materiales; ahora comienza el desafío de hacer del huerto un espacio vivo, productivo, educativo y gestionado por la propia comunidad.

Conoce más sobre esta actividad en el álbum de fotos: https://www.facebook.com/share/p/19Kb6V2Mys/

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