miércoles 26 agosto, 2026
68
Geraldine Palenque Murillo

En el marco del Día de las Personas Adultas Mayores, es fundamental detenernos a reflexionar sobre quiénes son los verdaderos custodios de los conocimientos que sostienen la vida en nuestras comunidades rurales y territorios. Lejos de concebir la educación únicamente desde las aulas formales o las plataformas digitales, el enfoque de Interaprendizaje reconoce que los saberes más profundos sobre el manejo de la tierra, la socioeconomía del pastoreo, las prácticas agroecológicas y la textilería ancestral residen en la experiencia acumulada de las personas mayores.

Guardianes de la agrobiodiversidad y la cultura

En diferentes regiones, las abuelas y abuelos son quienes resguardan la memoria histórica de cómo enfrentar las crisis climáticas, conservar semillas nativas, la gastronomía , la cultura , la artesanía y mantener vivas las formas comunitarias de organización.

Para Interaprendizaje, articular la formación técnica contemporánea con estos saberes locales no es solo un ejercicio de rescate cultural, sino una necesidad estratégica. Las capacitaciones dirigidas a mujeres, jóvenes y productores rurales cobran verdadero sentido cuando logran dialogar con la sabiduría acumulada de los mayores, validando su rol como educadores naturales en sus comunidades.

Hacia un diálogo intergeneracional

Reivindicar el valor de las personas adultas mayores en esta fecha implica también replantearnos cómo diseñamos nuestros procesos educativos. La tecnología, los cursos virtuales y las herramientas en las que trabajamos cotidianamente deben servir como puentes para amplificar estas voces, asegurando que el conocimiento territorial no se pierda, sino que se fortalezca y se adapte a los desafíos del presente.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las personas de 60 años o más representan el 10,8% de la población total de Bolivia (1.230.493 personas) y 468.875 de estas personas adultas mayores habitan en el área rural, evidenciando que las comunidades campesinas e indígenas resguardan una proporción clave de esta población.

Para los procesos de Interaprendizaje, esto demuestra que el desarrollo rural y el diálogo de saberes no son solo conceptos teóricos, sino una construcción que debe partir por reconocer y honrar la experiencia de quienes sostienen la vida en el campo.

Compártelo en tus redes sociales