
Por: Azucena Salazar Imapoco, IPDRS Amazonía
En coordinación con Apoyo Para el Campesinado-Indígena del Oriente Boliviano (APCOB) se desarrollaron procesos educativos vinculados al territorio y a la valoración de los bosques. Durante los días 14 y 15 de octubre se intercambiaron conocimientos en el municipio de Concepción, provincia Ñuflo de Chávez, departamento de Santa Cruz, orientados a compartir y aplicar la experiencia de los Bosques Educativos y la metodología del Monte Maestro.
Las actividades fueron facilitadas por técnicas del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), quienes realizaron un proceso de transferencia de conocimientos y acompañamiento técnico dirigido a técnicos y docentes, con el propósito de fortalecer sus capacidades para reconocer el bosque como un espacio pedagógico, de aprendizaje, valoración y conservación.
La experiencia permitió realizar un intercambio entre la metodología desarrollada en los Bosques Educativos amazónicos y las características, conocimientos y necesidades propias de los territorios de la Chiquitanía.
Transferencia de conocimientos a técnicos

Durante la primera jornada, las técnicas del IPDRS realizaron una transferencia de conocimientos y acompañamiento técnico dirigida a 10 técnicos de APCOB, generando un espacio de intercambio sobre las posibilidades de incorporar el bosque en los procesos educativos.
La jornada inició con el análisis del contexto amazónico y educativo para abordar el bosque, identificando a los diferentes actores que pueden participar en estos procesos, así como los mecanismos de participación, coordinación y colaboración necesarios para que un Bosque Educativo pueda mantenerse en el tiempo.
Posteriormente, se presentó la metodología del Monte Maestro, haciendo énfasis en la posibilidad de articular las ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas y lenguaje. Se explicó que el bosque no debe ser considerado únicamente como un lugar para visitar, sino como un espacio donde los estudiantes pueden observar, investigar, experimentar, registrar información y relacionar los conocimientos escolares con los saberes de su comunidad.
También se realizó un ejercicio de FODA de los Bosques Educativos amazónicos, identificando fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Este análisis permitió reflexionar sobre los factores que pueden favorecer o dificultar la implementación de estos espacios educativos y sobre la importancia de generar mecanismos de participación y corresponsabilidad entre docentes, estudiantes, familias, comunidades y organizaciones.
Implementación del Bosque Educativo

La segunda jornada se desarrolló en la comunidad Palmarito de la Frontera, con la participación de las unidades educativas 1ro de Mayo, 19 de marzo y Ricardo Barba, pertenecientes a la TCO Monteverde.
En esta actividad participaron 21 docentes y personal administrativo, quienes tuvieron la oportunidad de conocer de manera práctica la propuesta de implementación del Bosque Educativo como espacio pedagógico.
El trabajo permitió reflexionar sobre cómo el bosque de la Chiquitanía puede convertirse en un espacio complementario al aula, donde los estudiantes desarrollen aprendizajes a partir de la observación directa de la naturaleza, el reconocimiento de especies, la investigación y la recuperación de conocimientos locales.
Durante la jornada se abordó el contexto amazónico y educativo para identificar y otorgar un espacio educativo al bosque, planteando la importancia de seleccionar y organizar espacios del territorio que puedan ser utilizados de manera planificada por las unidades educativas.
También se compartió la experiencia de ¿Cómo se hace en la Chiquitanía?, generando un diálogo sobre la posibilidad de adaptar la metodología del Monte Maestro a las características culturales, ambientales y educativas propias de la región.
Aplicación práctica de la metodología del Monte Maestro

Uno de los principales componentes de la jornada fue la presentación y aplicación práctica de la metodología del Monte Maestro, relacionando las ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas y lenguaje.
Por ejemplo, en la experiencia “Aprendemos a contar”, correspondiente al área de Matemática y dirigida al 1.º de primaria, se plantea trabajar el conteo del 1 al 100 mediante la observación de árboles, insectos y otros elementos naturales.
La actividad contempla diferentes momentos
Primera parada: observar árboles e insectos e identificar sus nombres.
Segunda parada: registrar en los cuadernos la cantidad de elementos naturales observados, como plantas, insectos y animales.
Tercera parada: contar hojas, ramas caídas y otros elementos encontrados en el recorrido, utilizándolos también para formar figuras.
Esta experiencia demuestra que elementos presentes en el bosque pueden convertirse en recursos didácticos concretos, permitiendo que los estudiantes aprendan Matemática mientras conocen y valoran su entorno.
Integración de conocimientos sobre plantas medicinales

Otra experiencia presentada fue “Nuestra farmacia natural: conociendo las plantas medicinales”, vinculada con las áreas de Biología y Química para estudiantes de secundaria.
La actividad propone desarrollar un recorrido por el bosque mediante tres momentos: Observación de las plantas presentes en el territorio, identificación de las especies, Socialización de sus beneficios, recuperando los conocimientos existentes en la comunidad. A partir de preguntas como ¿cuál es la importancia de las plantas medicinales?, ¿qué plantas medicinales conocemos? y ¿qué beneficios curativos tienen?, se busca que los estudiantes relacionen los conocimientos científicos con los saberes locales.




