jueves 22 octubre, 2026
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Ruth Bautista



La Comunidad Sinaí –Municipio de San Lorenzo– alarmada por los cada vez más casos de violencia intrafamiliar y, particularmente, por la historia de una pareja joven que reincidía en la situación, decidió a través de su jurisdicción propia, la expulsión de un comunario. El hombre abusaba del alcohol y arremetía contra su joven esposa, en el último hecho afectó físicamente a uno de sus pequeños hijos. Con gran preocupación, el secretario de justicia, en consulta con el resto de la comunidad tacana decidió y emitió un acta en respaldo de la joven madre que decidió frenar la violencia y alejarse de su agresor. El ejercicio de la justicia indígena puede incidir directamente en la lucha contra todo tipo de violencia. 

La violencia contra las mujeres es un tema urgente en la comunidad 

Este tema se impuso a una actividad que el IPDRS había programado junto a la Asociación Eina (hoja en lengua tacana) para el monitoreo de sus actividades. Las mujeres de la asociación y la comunidad preocupadas y alertadas por la situación, pidieron que realicemos una charla sobre violencia, relaciones afectivas y derechos. Desde la implementación de la Campaña comunicacional #MujeresAmazónicas, hemos difundido una serie de imágenes y mensajes que intentan prevenir la violencia y visibilizar el gran aporte de las mujeres al sostenimiento de la vida, en sus familias y en sus comunidades, desde el trabajo del cuidado, pero también desde la participación activa en las actividades productivas, culturales, sociales y organizativas. Por supuesto, la estructura de la violencia está muy incrustada en la subjetividad de las personas, en la vida cotidiana familiar y hasta en las instituciones públicas. Entonces, la tarea de la lucha en contra de todas las formas de violencia contra las mujeres es permanente y al parecer interminable. 

Sostener la esperanza en la vida y no entregarnos a los amores sufrientes 

En la charla con las niñas, niños y jóvenes de la Unidad Educativa de Sinaí, destacamos los diferenciados roles de género que se incorporan en las personas desde la infancia y que se derivan en valoraciones y jerarquías de género. Históricamente, las mujeres han ocupado un rol de cuidado no reconocido ni remunerado, y han sido desestimadas para el estudio y el liderazgo; y que si bien, estos esquemas están siendo superados por las propias mujeres, todavía es un proceso largo hasta normalizar las relaciones de equidad e igualdad entre hombres y mujeres. 

Se habló de la violencia estructural que afecta a mujeres y hombres, pero que se descarga con mayor fuerza en el cuerpo de las mujeres. La violencia física, psicológica, económica, patrimonial, política, educativa, laboral, etc., tienen una recarga mayor sobre las mujeres, y estas violencias se agravan en contexto de crisis económica y crisis política. 

Respecto a la violencia contra la niñez y juventudes, se habló del embarazo temprano y las situaciones en las que este deriva. Se explicó que la adolescencia es una etapa en la vida en la que se debe sembrar mucha esperanza sobre la vida de una y uno mismo, pensar en lo que se quiere hacer, estudiar, trabajar, viajar y actuar respecto a esa esperanza, y no como emergencias, errores y contingencias. Un embarazo temprano no sólo debilita el cuerpo de las mujeres, les impone principalmente a ellas, una serie de responsabilidades que frenan la posibilidad de estudio, crecimiento, exploración y experimentación. 

Las y los profesores que acompañaron la charla reforzaron los planteamientos, explicaron que en muchos casos las mujeres sienten que no valen y no van a poder, y por eso se quedan en situaciones de violencia. Reflexionamos que la esperanza nos ayuda a visibilizar las etapas de nuestra vida en forma progresiva, si tenemos un hijo antes de los 20 años, podemos estudiar luego de los 25 años, no hay esquemas definidos para vivir.

“Gracias por salvar tu vida”

Al retirarse las niñas, niños y adolescentes de la Unidad Educativa, se quedaron las mujeres de la comunidad y manifestaron el problema por el que se estaba atravesando. Las preocupaciones que pasan por haber expulsado al hombre violento, al comunario que habría transgredido las normas comunitarias del respeto, y la necesidad de hacer un proceso para que pague pensiones por sus dos hijos. Al momento, la madre rechaza el acercamiento por el temor a las represalias y se siente respaldada por la comunidad. Al haber emitido, desde su cartera de justicia, un acta comunal explicando la situación y decisión de la madre y la comunidad, se sienta un antecedente importante para el caso, para que en adelante se pueda reclamar por los derechos de los niños. Y también, se siente un precedente importante en la comunidad, pues las mujeres ya comprenden que su comunidad puede respaldar sus decisiones. 

Varias compañeras manifestaron su empatía y cuidado hacia la compañera que, con valentía, decidió salir del ciclo de violencia. Se le agradeció por la entereza y la decisión fundamental de salvar su vida. 

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