Tras los monitoreos que detectaron residuos de plaguicidas en hortalizas comercializadas en distintos mercados de la región metropolitana de Cochabamba, el proyecto Eco-Consumidores busca acercar esta información a las familias y comunidades mediante la formación y voz de comunicadores barriales, promoviendo un consumo de alimentos saludables con niveles de plaguicidas debajo de los Límites Máximos de Residuos permitidos.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, se realizaron las primeras reuniones de arranque del proceso formativo, que continuaron los días 17 y 18 de octubre para generar este proceso comunicativo desde la voz de los comunicadores barriales, con la participación de personas de distintas edades, experiencias y trayectorias comunitarias de los municipios de Cochabamba, Quillacollo y Sacaba. Su interés por conocer más sobre alimentación saludable y compartir estos aprendizajes en sus barrios constituye un punto de partida para fortalecer la comunicación comunitaria, en el barrio, la organización, el grupo de amigos u otros espacios.
Estas jornadas tuvieron el objetivo de conocer más: al IPDRS y su trabajo, identificar las características socioeconómicas y los conocimientos previos de los participantes mediante un diagnóstico cuantitativo, y socializar el programa de formación y su cronograma, estableciendo las bases para un proceso de aprendizaje orientado a la acción territorial.

El proceso previo de búsqueda y convocatoria de comunicadores barriales
La convocatoria a vecinos y vecinas para participar en el proceso de formación de comunicadores barriales en zonas periurbanas, constituyó un proceso arduo que requirió estrategias de acercamiento territorial, diálogo con actores locales y adaptación a las dinámicas organizativas de cada barrio. La dispersión territorial, las dificultades para concretar reuniones presenciales y la necesidad de generar interés en torno a la alimentación saludable y los efectos de los residuos de plaguicidas en los alimentos exigieron identificar organizaciones y referentes comunitarios capaces de facilitar el contacto con la población. Se establecieron vínculos con organizaciones vecinales y sociales, y se recurrió a la difusión digital mediante grupos de WhatsApp de dirigentes distritales y barriales, combinando canales presenciales y virtuales para ampliar el alcance de la convocatoria. Esta experiencia evidencia que la participación comunitaria en contextos periurbanos no surge espontáneamente, sino que requiere tiempo, perseverancia, mediación con actores territoriales y estrategias de comunicación adaptadas a las realidades locales.

Durante el proceso de convocar a comunicadores barriales, entre los principales atractivos para participar destacaron la oportunidad de ampliar conocimientos sobre alimentación saludable y residuos de plaguicidas en los alimentos, así como acceder a un fondo concursable para postular proyectos de comunicación que permitan compartir y transmitir los aprendizajes en sus propias comunidades, fortaleciendo la comunicación comunitaria y la acción territorial.

Una formación que reconoce la diversidad y fortalece las voces del territorio
El proceso que comienza contempla la formación de 90 comunicadores barriales de los municipios de Cochabamba, Sacaba y Quillacollo. La diversidad de edades, experiencias, capacidades, actividades y trayectorias de sus participantes constituye una riqueza para este proceso de comunicación comunitaria. Desde esta diversidad, el proyecto busca impulsar propuestas de comunicación que reflejen las distintas formas de comunicar, los intereses y las realidades de cada participante, aprovechando sus conocimientos, habilidades y vínculos con sus propios territorios. Se espera que las iniciativas surjan de sus capacidades y posibilidades, utilizando formas y medios de comunicación diversos, cercanos y reconocibles para sus comunidades, con el propósito de compartir los aprendizajes sobre alimentación saludable y promover una ciudadanía más informada desde los propios espacios de vida.





