lunes 5 octubre, 2026
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Iver Pedraza

Por: Henrry Vásquez, IPDRS Amazonía

Autoridades indígenas del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II), las capitanías Tacana y Kabineña y la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonía de Pando (CIPOAP) reafirmaron su decisión de proteger sus territorios, sus ríos y las formas de vida de las comunidades frente a las actividades mineras desarrolladas en el río Madre de Dios.

La determinación fue ratificada durante una Asamblea de Emergencia realizada el 29 de septiembre en la comunidad indígena Tacana de Puerto Loreto, con la participación de la directiva del TIM II, autoridades de la CIPOAP, capitanías indígenas, presidentes y delegados de comunidades afiliadas y dispersas, además de representantes de la cooperativa minera aurífera ASOBAL.

El encuentro dio continuidad a las decisiones asumidas previamente por las comunidades indígenas en la Asamblea de Emergencia realizada los días 11 y 12 de septiembre en Trinidadcito, donde se analizaron las preocupaciones existentes en torno a las actividades mineras y sus posibles impactos sobre el territorio y el río Madre de Dios.

Defensa colectiva del territorio

Durante la Asamblea, las organizaciones indígenas ratificaron la Resolución de Emergencia Nº 01/2026 y acordaron continuar con las acciones territoriales definidas de manera orgánica por sus comunidades.

Entre las principales determinaciones se encuentra la realización de una acción colectiva de inspección territorial en los 184 kilómetros del río Madre de Dios que atraviesan el TIM II, prevista para el 5 de octubre de 2026.

La medida expresa una decisión construida desde las propias estructuras organizativas indígenas y reafirma el derecho de las comunidades a participar activamente en la defensa y cuidado de sus territorios.

Para los pueblos indígenas amazónicos, el territorio no se limita a una extensión de tierra. Los ríos, bosques y comunidades forman parte de un mismo espacio de vida, del que dependen la alimentación, la movilidad, las actividades productivas, la cultura, la memoria y las relaciones comunitarias.

En ese sentido, la defensa del río Madre de Dios representa también la defensa de las condiciones que hacen posible la permanencia de las comunidades y de las generaciones futuras en sus territorios.

Comunidades construyen su propia propuesta

Respecto a la propuesta presentada por ASOBAL durante la reunión, la Asamblea determinó que el TIM II, las comunidades indígenas dispersas y la CIPOAP realizarán primero un proceso interno de análisis y deliberación.

A partir de este proceso, las organizaciones trabajarán en una contrapropuesta que recoja el verdadero sentir y las necesidades de las comunidades del territorio, antes de avanzar hacia nuevos espacios de diálogo.

Esta decisión reafirma la importancia de que cualquier acuerdo que involucre al territorio sea construido desde las comunidades y mediante sus propios mecanismos de organización y toma de decisiones. Una vez elaborada la contrapropuesta, las organizaciones indígenas comunicarán su posición para continuar el diálogo.

De esta manera, la Asamblea de Puerto Loreto reafirmó una posición centrada en la defensa de la vida, la autonomía y el territorio, pero también en la búsqueda de soluciones construidas mediante el diálogo y el respeto entre las partes.

Para las organizaciones indígenas, proteger el territorio significa proteger los ríos, los bosques, los medios de vida, la identidad y el futuro de las comunidades amazónicas.

Como expresa la consigna que cierra el acta:

“Por la defensa, dignidad y soberanía del Territorio Indígena Multiétnico II, nuestras comunidades dispersas y nuestra regional CIPOAP”.

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