Fabian Fonseca
La Feria Agroecológica Elemental se consolida como el corazón de la alimentación consciente en Cochabamba, donde jóvenes, familias y productoras agroecológicas están redefiniendo la forma de producir y comer en la ciudad.
Un epicentro de alimentación consciente
Lo que comenzó en 2024 como una respuesta ciudadana frente al uso de agrotóxicos, se transformó el pasado 1 de abril en una experiencia comunitaria que va mucho más allá de comprar y vender. En su cuarta versión, la Feria Agroecológica Elemental se reafirmó como un espacio de encuentro entre productores y consumidores, donde se cruzan saberes, sabores y prácticas. Las demostraciones culinarias del “Chef sin Fronteras” y los incentivos lúdicos impulsados por el IPDRS dejaron huella en quienes visitaron el espacio, combinando educación alimentaria, juego y reflexión sobre el origen de los alimentos.
Una particularidad de esta cuarta versión es que no solo se vendieron productos, también se generó información sobre quiénes consumen, qué compran y cómo valoran los alimentos agroecológicos. A través de un sistema de vales, los consumidores intercambiaron sus compras, lo que permitió levantar datos sobre edad, género y preferencias de la alimentación saludable.
Esta estrategia, apoyada por incentivos lúdicos del IPDRS, convirtió el acto de comprar en una experiencia pedagógica y participativa. Los juegos, dinámicas y premios no solo animaron la jornada, sino que ayudaron a visibilizar la importancia de saber de dónde viene la comida, qué impactos tiene en el cuerpo y en el territorio, y por qué los sistemas agroecológicos son una alternativa frente al uso intensivo de agrotóxicos.
Consumidores
La feria convoca a un público diverso, pero con un fuerte protagonismo juvenil. Entre los consumidores registrados hay una amplia presencia de mujeres entres los menores a 25 años, que se acercan a la feria buscando alimentos sanos, información y nuevas formas de consumo responsable. También están aquellas mayores de 50 años, lo que muestra que la preocupación por la alimentación saludable atraviesa generaciones.
La presencia de hombres se suma a este circuito de consumo consciente. Este abanico etario refuerza la idea de que la feria no es un nicho, sino un espacio comunitario amplio, donde diferentes generaciones dialogan en torno a la comida, la salud y el territorio.
Preferencias de canje
Del lado de los productores, los datos confirman que la Feria Agroecológica Elemental es una vitrina de la diversidad productiva y del valor agregado que se genera en los territorios. Participan mujeres y hombres que ofertan desde materias primas frescas (papa, cebolla, haba, arveja, tomate cherry, chirimoya, palta) hasta una amplia gama de productos transformados: mermeladas, granola de amaranto, yogurt griego y probiótico, manjar blanco, frutas deshidratadas, quesos, galletas, alfajores, chocolates, aceites de coco y almendra, kefir y productos de cuidado personal como shampoo y cremas.
Un laboratorio vivo de transición agroecológica
La Feria Agroecológica Elemental emerge, así como un pequeño laboratorio urbano de transición agroecológica, donde se cruzan datos, historias y apuestas políticas. Cada nombre en las listas de consumidores y productores representa una historia, jóvenes que se inician en el consumo responsable, familias que apuestan por transformar su producción, y personas mayores que encuentran en estos espacios una continuidad con prácticas campesinas de antaño.
Los resultados del levantamiento de información permitirán, en adelante, profundizar el análisis de quiénes sostienen esta feria, qué productos ganan mayor relevancia y cómo se puede fortalecer la articulación entre productores y consumidores para que la alimentación consciente deje de ser la excepción y se convierta en norma en Cochabamba. Mientras tanto, cada nueva versión de la Feria Agroecológica Elemental confirma que otra forma de comer –más sana, justa y cercana a la tierra– ya está en marcha.




