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Por nuestras vidas, nuestros territorios, nuestros cuerpos, nuestros derechos frente al Covid 19

Pronunciamiento en PDF

Las mujeres de la Cuenca amazónica y hermanas de América Latina y el Caribe estamos enfrentando una sistemática y creciente amenaza a nuestras vidas desde el inicio de la pandemia por el Covid-19 como consecuencia de las históricas desigualdades que el sistema colonial capitalista neoliberal patriarcal busca perpetuar ante la indiferencia de los Estados para los que no son importantes nuestras vidas.

Unidas, levantamos nuestras voces de protesta y resistencia para denunciar:

La desidia de los gobiernos de turno que no consideran a las mujeres andino amazónicas como una prioridad en las políticas frente a la pandemia, las que tienen un claro sesgo excluyente dirigido hacia las ciudades y dejando fuera a los territorios de nuestras comunidades amazónicas y de las zonas rurales.

La dramática crisis sanitaria en nuestras comunidades, especialmente de mujeres indígenas, donde carecemos de centros de salud cercanos, medicinas, equipos y personal especializado que pueda garantizarnos una atención oportuna desde nuestras culturas, que recupere nuestros saberes ancestrales en la prevención y sanación.

La actividad de las transnacionales extractivistas que han continuado depredando nuestros bienes comunes e incrementando el riesgo de ingreso del virus a nuestras comunidades.

El asesinato de defensoras y defensores de nuestros territorios en países como Brasil, Colombia y Bolivia, sin que los Estados hayan tomado acciones para sancionar y erradicar estos crímenes que se han hecho sistemáticos.

La escalada autoritaria en América Latina, la militarización y la amenaza a la Amazonía representadas por el gobierno de Colombia donde la fuerza pública moviliza sus tropas en diversas regiones a pesar de la cuarentena elevando el riesgo de trasladar el virus a zonas remotas y de incrementar las agresiones contra las mujeres, como el más reciente caso de una menor de 13 años violada por 7 militares activos. Y por el gobierno fascista y de ultraderecha de Jair Bolsonaro en Brasil que está abriendo camino para que la minería, los madereros y los grileiros avancen sobre territorio amazónico expandiendo la deforestación y la pandemia entre la población indígena, en su afán de cimentar su proyecto ultraliberal de privatizar los bienes comunes.

El incremento de la violencia a las mujeres de toda edad, que obligadas al confinamiento se ven forzadas a convivir con sus agresores ante una débil e insuficiente respuesta de las autoridades que ha reaccionado con medidas desde un enfoque urbano invisibilizando una vez más a la diversidad de mujeres indígenas, campesinas, afrodescendientes, mestizas, urbanas, lesbianas, entre otras, en todo su ciclo vital.

La creciente inseguridad alimentaria y la pobreza que los gobiernos pretenden resolver entregando canastas de alimentos y bonos económicos que no llegan a nuestras comunidades, afectando en mayor proporción la vida y salud de las niñas, adolescentes y mujeres.

El descomunal aumento de nuestro trabajo de cuidados, el que siempre ha contribuido a sostener la vida, y que lejos de ser reconocido se recarga con las múltiples responsabilidades en la familia, el hogar y las labores productivas en nuestras comunidades.

La brecha tecnológica y digital que está dejando sin acceso a la educación formal a muchas niñas y adolescentes.

Ante este panorama de pérdida de derechos y de riesgos a nuestras vidas y salud, demandamos a los Estados colocar la agenda de las mujeres como prioritaria en el marco de una respuesta a la pandemia que tenga como prioridad la construcción de una nueva forma de organización social y productiva basada en la justicia, la igualdad y la sostenibilidad, donde se garanticen la soberanía de nuestros territorios y de nuestros cuerpos y la relación armónica con la naturaleza.

Y hacemos un llamado a los pueblos y movimientos a unir fuerzas para denunciar a los gobiernos que están amenazando nuestros cuerpos y nuestros territorios para detener sus acciones que ponen día a día en riesgo nuestras vidas.

Mujeres Andinas y Amazónicas

Organizaciones  de la Cuenca Amazónica articuladas en el Foro Social Panamazónico FOSPA

“La violencia sexual contra las mujeres es una práctica habitual, extendida, sistemática e invisible en el contexto del conflicto armado colombiano, así como lo son la explotación y el abuso sexual, por parte de todos los grupos armados ilegales enfrentados y, en algunos casos, por parte de agentes individuales de la Fuerza Pública”. Corte Constitucional, Auto 092 de 2008: sección III, 1.1.1.

La lucha de los campesinos y campesinas de Marina Kue sigue en pie más fuerte que nunca, no solo resistieron firmes y con coraje para defender la inocencia de sus compañeros y compañeras y conquistar sus tierras -aquella Marina Kue cubierta por la sangre de 17 compatriotas, 11 campesinos y 6 policías el 15 de junio de 2012- sino que,  trabajan de sol a sol en la construcción de una comunidad que se levanta, que no retrocede, que sigue exigiendo justicia y reparación, y que por sobre todo, recuerda.

Guardia Wichí. Foto: Huerquén

Huerquén entrevista a Ariel Fabián

A principios de marzo, la noticia de la creación de la “Guardia Comunitaria Whasek Wichí” en El Impenetrable chaqueño causó espanto en la prensa “bien pensante” de Argentina. Chaco Día por Día hablaba de un “grupo armado en el Impenetrabable”. La Nación titulaba “Alerta en Chaco por la creación de guardias armadas en territorio wichí”, mientras que, adentrada la nota, los testimonios desmentían el hecho de estar armados y no hay pruebas que demuestren lo contrario. En Perfil se tituló: “La creación de la ´guardia comunitaria´ wichí causó alarma en el Chaco” y se enfatizaba el uso de “ropa militar”, fotos que mostraban gente en formación, carteles pintados a mano y un hombre cargando un fusil… ¡que resultó ser de aire comprimido!

UNDP Peru/Mónica Suárez Galindo
Deyanira Mishari, , una líder indígena comunitaria en el Amazonas peruano

En la región existen 1223 conflictos territoriales. La represión y criminalización de los pueblos indígenas que defienden sus derechos ha conducido al asesinato de centenares de sus líderes. América Latina pide acabar con la cultura del privilegio que naturaliza las desigualdades, las discriminaciones e insta a construir sociedades pluriculturales.