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(Foto: Prensa Marcha)

Una de las escenas de la película -propagandística- Insurgentes (Jorge Sanjinés) representa a Santos Marka T’ula, principal cacique apoderado de los ayllus y comunidades que a finales del siglo XIX luchaban por la defensa de sus territorios comunitarios. La escena es sugerente porque muestra a este personaje como un trajinante, siempre cargado de documentación de los ayllus e irrumpiendo espacios de poder con su semblante indio, ataviado de reivindicaciones en papel y su atuendo originario.

 

Este miércoles 20 de febrero, en Santa Rosa del Aguaray, Departamento de San Pedro, se realizó un encuentro interdepartamental de organizaciones y comunidades campesinas del norte del país; el objetivo del evento es debatir respecto a los graves efectos que trae el modelo de agronegocios a las familias campesinas e instalar una coordinación entre las comunidades del norte para defender su territorio y la producción campesina.

 

Guaviare es un hervidero de biodiversidad y de conocimiento ancestral indígena. Pero también es el segundo departamento más deforestado del país, flagelo asociado al acaparamiento de tierras y a la ganadería extensiva. En 2017 perdió más de 38.000 hectáreas de bosque, cifra que podría haber llegado a más de 70.000 hectáreas el año pasado.

 

“El Gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil declaró la guerra de forma ‘abierta’ a los pueblos originarios, cuando dijo que no permitiría que ni un centímetro más fuera declarado territorio indígena”, así lo aseveró  a la agencia Sputnik la investigadora de Survival International, Xilonem Clarke.

 

La Coordinadora Nacional Intersectorial, que agrupa a organizaciones campesinas y sociales de todo el país, emitió ayer un comunicado donde insisten en las legítimas reivindicaciones que llevan adelante por medio de la movilización, recordando que el campesinado tiene derecho a exigir al gobierno ya que “la situación rural del Paraguay se caracteriza por la profunda desigualdad propiciada por los diferentes gobiernos, incluyendo el gobierno actual”. El pronunciamiento fue en respuesta al Presidente Mario Abdo Benítez que calificó las movilizaciones campesinas, anunciadas para marzo próximo, como “chantaje y presión” añadiendo que no cederá ante ellas.