
El curso denominado “Sabores de la gastronomía chaqueña” se desarrolló durante dos semanas consecutivas, mediante dos módulos realizados de manera paralela en las comunidades de Huacaya y Mbororigua.
La capacitación estuvo a cargo de Amanda Ferrería y Marcia Chupuy, ambas mujeres guaraníes y expertas cocineras. Amanda Ferrería es oriunda de Macharetí, mientras que Marcia Chupuy pertenece a la comunidad de Mboikovo. Su experiencia y conocimientos contribuyeron al fortalecimiento de las prácticas gastronómicas tradicionales y al rescate de los sabores propios del territorio chaqueño.
Dos semanas para aprender los sabores del territorio

Durante la primera semana, del 17 al 21 de agosto, se desarrolló el Módulo 1: Preparación de carnes con sabor chaqueño, mientras que el Módulo 2: Elaboración de chicha y derivados del maíz se llevó a cabo paralelamente en la otra comunidad.
En la segunda semana, del 24 al 28 de agosto, los módulos se desarrollaron de manera inversa, permitiendo que las y los participantes de ambas comunidades accedieran a los dos procesos de formación. De esta manera, una comunidad trabajó la preparación de carnes con sabores chaqueños y la otra la elaboración de chicha y otros productos derivados del maíz.
En cuanto a la participación, en una de las comunidades se contó con 23 participantes, de los cuales 18 fueron mujeres y 5 varones, mientras que en la otra participaron 22 personas. En total, los cursos alcanzaron a 45 participantes del territorio, con una importante presencia de mujeres y un enfoque orientado a fortalecer conocimientos y prácticas gastronómicas vinculadas con los productos y la cultura alimentaria chaqueña.
Recetas que cuentan historias
La actividad fue valorada positivamente por las y los profesores participantes. Varios de ellos proceden de otras regiones, principalmente de Sucre, por lo que el curso constituyó también una oportunidad para conocer preparaciones tradicionales del Chaco que no formaban parte de sus conocimientos previos, entre ellas la chanfaina de chivo, el guitimimbo y el mbuyape. De esta manera, el proceso formativo permitió no solamente aprender técnicas de preparación, sino también acercarse a conocimientos, ingredientes y prácticas alimentarias estrechamente vinculadas con la identidad y la historia del territorio.
Las y los estudiantes también participaron activamente y manifestaron su interés en continuar practicando y reproduciendo estas preparaciones, reconociendo que su elaboración contribuye a valorar los productos locales y la gastronomía propia. Durante el curso se reflexionó, además, sobre el valor nutricional del maíz y su importancia histórica para las familias del territorio, particularmente en épocas de escasez y crisis alimentaria, en las que este cultivo y sus diversas formas de transformación han contribuido a sostener la alimentación familiar y comunitaria.
De la cocina a las ferias y espacios educativos

Se espera que los aprendizajes logrados puedan ponerse en práctica y hacerse visibles en los próximos eventos y ferias educativas, así como en actividades que reciben visitantes externos. Estos espacios permitirán que las y los participantes compartan los conocimientos adquiridos y contribuyan a posicionar los sabores de la gastronomía chaqueña como parte del patrimonio cultural y alimentario del territorio.
Asimismo, la actividad tiene una perspectiva de continuidad a partir de la implementación de la carrera de Gastronomía en el Centro de Educación Alternativa (CEA). Este proceso abre posibilidades para que los conocimientos gastronómicos locales puedan fortalecerse mediante procesos de formación más permanentes, articulando los saberes de las cocineras y comunidades con la formación técnica y educativa.
Cuando cocinar también es preservar

Para el desarrollo del curso se contó con la colaboración de la ATIOCGCH, Autonomía del Territorio Indígena Originario Campesino Guaraní Chaqueño de Huacaya, Arakuaiyapo, que contribuyó a la certificación del proceso formativo, y la autoridad de educación zonal.
La actividad se desarrolla con el acompañamiento del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) y el apoyo de Manos Unidas, la Diputación Provincial de Jaén y el Ayuntamiento de Sabadell. Asimismo, se cuenta con el apoyo de We Effect y ASDI, en el marco de las acciones orientadas al fortalecimiento de los conocimientos locales, la educación y la valorización de los sistemas alimentarios del territorio chaqueño.
Conoce más sobre esta actividad en el álbum de fotos: https://www.facebook.com/share/p/1ATv3siLRi/




