
Por Geraldine Palenque, Interaprendizaje IPDRS.
En el marco del curso virtual “Prácticas de consumo para impulsar las economías rurales”, el pasado jueves 29 de enero de 2026, se desarrollo la segunda clase junto a Teresa Guilles, sesión enfocada en la Creación de oferta gastronómica para el desarrollo rural, donde se profundizó en cómo la gastronomía puede dejar de ser solo un servicio para convertirse en una estrategia de visibilización del productor y sostenibilidad del territorio.
El plato como herramienta pedagógica
Durante la clase se subrayó que la oferta gastronómica no solo busca alimentar, sino educar al consumidor. Desde la experiencia de Flor de Leche como modelo, Teresa explicó que una oferta gastronómica exitosa en el ámbito rural debe nacer de la observación y el respeto al entorno, destacando puntos clave para consolidar estas iniciativas:
- Mapear el territorio: Identificar qué se produce localmente, los circuitos cortos disponibles y rescatar lo tradicional.
- Visibilizar al productor: “Saber quién produjo las papas que están en el plato”, en qué temporada y de qué comunidad vienen, crea un vínculo emocional y ético con el comensal.
- Sostenibilidad: En Flor de Leche, la oferta se basa en quesos artesanales y productos de huertas vecinas, reduciendo la huella de carbono y fortaleciendo la economía circular.
Innovación con esencia y medición de impacto

Uno de los aportes más valiosos fue la invitación a la innovación creativa, reinterpretar las tradiciones gastronómicas para atraer nuevos públicos, pero sin que pierdan su esencia cultural. Además, enfatizó en que una oferta gastronómica sea verdaderamente “eco-social”, debe medir sus impactos: ambiental, social y economíco.
- Ambiental, responsabilidad sobre los desechos orgánicos y el uso eficiente del agua (como los sistemas biológicos de tratamiento de Flor de Leche).
- Social, ¿Cuántas familias se están beneficiando? ¿Estamos incluyendo a jóvenes y mujeres en puestos de decisión?
- Económico, Lograr que el proyecto genere sus propios recursos para reinvertir en educación y producción agroecológica.
La clase concluyó con una reflexión sobre el agroturismo como una fuente complementaria de ingresos que, ligada a una propuesta culinaria sólida, permite a la ciudad reconectarse con los ciclos agrícolas y valorar el esfuerzo manual que sostiene la biodiversidad alimentaria.
Como parte de este proceso formativo, se elaboró un video breve “Del Territorio al plato”, que complementa las reflexiones desarrolladas en la segunda clase:




