CONCURSO 2026

La IA aprende; las raíces enseñan

Selena Guzman Calle

País

BOLIVIA

Autoría

Selena Guzman Calle

Lugar obtenido

Tercer Lugar

CATEGORÍA

CARTELES

DESCRIPCIÓN

La presente obra hace referencia a la cultura Jalq'a, asentada principalmente en los departamentos de Chuquisaca y el norte de Potosí. Soy parte de la comunidad de Sorojchi, provincia Chayanta, departamento de Potosí, un territorio caracterizado por la agricultura, la crianza de animales, los tejidos tradicionales, el respeto a la Madre Tierra, las creencias religiosas y un conjunto de costumbres y saberes que se transmiten de generación en generación.


En los últimos años, nuestras comunidades han experimentado una fuerte migración, especialmente de jóvenes que parten en busca de mejores oportunidades. Esta situación ha generado un distanciamiento progresivo de las nuevas generaciones respecto a sus raíces culturales, provocando que muchos niños y jóvenes tengan menos contacto con su identidad, sus costumbres y su lengua materna, el quechua.


Frente a esta realidad, la tecnología puede convertirse en una aliada a pesar de las distancias geográficas, las herramientas digitales permiten que las nuevas generaciones accedan al conocimiento de su cultura y fortalezcan su sentido de pertenencia.
Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario registrar y compartir nuestras memorias, experiencias, historias y saberes en espacios digitales, de manera que no permanezcan únicamente en la memoria de las personas, sino que puedan preservarse para el futuro.


La obra plantea una reflexión sobre el papel de la inteligencia artificial en los territorios rurales.La IA puede ayudar a organizar, preservar y difundir información existente en libros,investigaciones, fotografías, videos y documentos digitalizados. Sin embargo, solo puede aprender de aquello que ha sido registrado.


Si las historias de una comunidad no son contadas, si las voces de los abuelos no son escuchadas ni documentadas, o si las prácticas culturales no son compartidas, para la inteligencia artificial esa parte del mundo permanece en silencio. Por ello, la composición muestra a una joven conectada con el mundo digital, representando el puente entre la tradición y la tecnología. A su alrededor aparecen símbolos de la inteligencia artificial y la comunicación digital, mientras que los abuelos ocupan el primer plano como representación de la memoria viva, la experiencia y el conocimiento ancestral. En el fondo se observan escenas de la vida rural: la agricultura, la crianza de animales, el trabajo comunitario y las prácticas culturales que conforman la identidad del territorio.


Las raíces que emergen desde la tierra simbolizan el origen de todo conocimiento así como las raíces alimentan a un árbol, la memoria colectiva alimenta el aprendizaje de las nuevas tecnologías.
El mensaje central de la obra es que la inteligencia artificial no sustituye la sabiduría de las comunidades, sino que aprende de ella.


El eslogan “La IA aprende; las raíces enseñan” expresa que la inteligencia artificial puede procesar datos e información, pero el significado, la identidad y la memoria provienen de las personas, de su cultura y de su territorio. Solo cuando las comunidades preservan y comparten sus conocimientos, la tecnología puede contribuir a fortalecer y proyectar su identidad hacia el
futuro.


Sin raíces, no hay aprendizaje completo. Sin memoria colectiva, no hay futuro digital con identidad.


Créditos:
Selena Guzmán Calle

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