
Cochabamba, 13 de febrero 2026. Esta mañana, el Centro Maryknoll fue el escenario de uno de los rituales más profundos de la cosmovisión andina: la Ch’alla a la Pachamama. En la actividad, participó el IPDRS, al igual que otras instituciones y proyectos que funcionan en el centro, transformando el espacio en un punto de encuentro intercultural y de espiritualidad compartida, demostrando que la fe católica y la cosmovisión andina pueden dialogar y enriquecerse mutuamente.
La ceremonia comenzó con una explicación sobre el origen y el sentido de este rito. Más allá de ser una simple tradición, es un acto de reciprocidad con la Pachamama (Madre Tierra). En el mundo andino, la Ch’alla no es solo “pedir deseos”, sino un acto de justicia que implica: agradecer, proteger y alimentar la tierra
La celebración de hoy adquiere una relevancia especial porque se enmarca en el Carnaval, que en el calendario andino coincide con el Anata, el tiempo de floración y cosecha. Por ello, la Ch’alla de Carnaval es la más importante del año: es una fiesta a la abundancia y la fertilidad.

El IPDRS, vinculó este agradecimiento con un fuerte compromiso con la sostenibilidad. “Ch’allar es honrar la vida”, recordándonos que la verdadera reciprocidad con la Pachamama es también prescindir del uso de plaguicidas y proteger el suelo de químicos y de esta manera lograr un consumo de alimentos “sanos”.
La celebración concluyó con un almuerzo de confraternización, música y un brindis colectivo, donde los participantes compartieron los mejores deseos para el ciclo que comienza. La Ch’alla en el Centro Maryknoll no solo fue un acto de tradición, sino una poderosa declaración de principios: agradecer, cuidar la tierra y celebrar la vida en comunidad.

¡Jallalla Pachamama!





