martes 20 octubre, 2026
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Dulce DZohany Cházaro Romero

Las largas filas y la venta de gasolina a precios elevados dificultan el trabajo de transportistas y productores. El aumento de los costos de transporte también preocupa por su efecto en el precio de los alimentos.

Conseguir gasolina puede tomar hasta dos días en Riberalta. Para quienes necesitan un vehículo para trabajar, llevar pasajeros o trasladar productos agrícolas, la espera implica perder horas de trabajo y, en algunos casos, ingresos.

Largas filas bajo el intenso calor de Riberalta.

El viernes 16 de octubre, el equipo del Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS) recorrió los surtidores Amazonas, Vaca Diez II, Imanol e Integración Riberalta. En los lugares visitados había filas de motocicletas y vehículos. Muchas personas prefirieron no dar entrevistas o evitaron hablar sobre la situación, lo que limitó la posibilidad de recoger más testimonios.

Paola, una de las personas que conversó con el equipo, contó que la gasolina puede durarle entre cuatro y cinco días, pero conseguirla puede tomar hasta dos días de espera. La distancia entre su trabajo y el surtidor le dificulta aún más el abastecimiento. Después de compartir parte de su experiencia, prefirió no brindar más información.

Menos viajes y desgaste para los transportistas

Remberto Tavas San Juan, integrante del Sindicato de Transporte Mixto 2 de Junio, explicó que la falta de gasolina ha reducido la cantidad de vehículos disponibles para prestar servicio. Antes podían trabajar entre 10 y 20; ahora, según contó, en algunos momentos quedan apenas dos o tres, e incluso ninguno.

Remberto Tavas San Juan, integrante del Sindicato de Transporte Mixto 2 de Junio

Los conductores pueden pasar la noche haciendo fila y recibir apenas 11 o 12 litros. Esa cantidad puede acabarse después de unos cuantos viajes. Aunque en su sector las tarifas no han subido, los ingresos disminuyen porque realizan menos recorridos.

Los transportistas procuran contar con reservas de combustible para realizar sus viajes

Remberto se refirió al desgaste emocional que provocan las filas. Recordó que durante los primeros meses eran frecuentes las peleas cuando alguien se adelantaba. Las discusiones continúan, especialmente entre taxistas. Según explicó, la población se ha ido acostumbrando a esta dinámica, pero esperar durante horas o días bajo el sol y recibir una cantidad limitada de combustible sigue siendo emocionalmente difícil.

Las dificultades para llegar a los chacos

Isabel Burgos Basualdo, de la comunidad Progreso, en el municipio de Villanueva, Bajo Beni, contó al equipo del IPDRS que necesita combustible para llegar a las parcelas donde cultiva y trasladar productos como plátano, papaya y sandía. Para llegar, debe cruzar en motor y después recorrer unos veinte minutos en maruti.

Cuando se desplaza hasta Riberalta para hacer fila, pierde tiempo que podría dedicar a sembrar y atender sus cultivos. Si no consigue gasolina para llegar a las parcelas o sacar sus productos, parte de la cosecha puede echarse a perder.

Isabel Burgos Basualdo, de la comunidad Progreso, en el municipio de Villanueva

Isabel explicó que en Cachuela Esperanza un recipiente de dos litros de gasolina, conocido como bimbo, puede costar entre 60 y 80 bolivianos. El gasto en combustible para sus desplazamientos reduce el dinero que obtiene de la venta de sus productos. Según su testimonio, algunas personas recurren a préstamos para conseguir gasolina.

Reventa y otros reclamos

El equipo del IPDRS también revisó publicaciones de medios locales de Riberalta en redes sociales. Noti-Net Beni informó en septiembre sobre decomisos de gasolina que, según su reporte, se vendía entre 35 y 50 bolivianos por bimbo. En octubre, otros medios difundieron ofertas de dos litros por 100 bolivianos y reportaron tensiones en las filas. Son casos puntuales que no permiten establecer un precio general para toda la ciudad.

El 16 de octubre, JC Noticias Riberalta recogió reclamos de ciudadanos que acudieron a las oficinas de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) para realizar trámites de B-SISA. Según el reporte, denunciaron falta de orientación y visitas repetidas sin resolver sus gestiones.

La población hace fila para abastecerse de gasolina.

La escasez también afectó el traslado de estudiantes. La Circular 88/2026 de la Dirección Distrital de Educación, emitida el 5 de octubre, dispuso clases presenciales del lunes 5 al miércoles 7 de octubre y a distancia el jueves 8 y viernes 9. El 15 de octubre, SEMCO Noticias difundió reclamos de padres y madres de familia ante el retorno a las clases presenciales mientras persistían las dificultades para conseguir gasolina.

YPFB anunció el 5 de octubre un aumento progresivo de los volúmenes de combustible destinados a los surtidores. Según la información publicada por Noti-Net Beni, se habían entregado 12.000 litros de gasolina por estación durante el fin de semana y se había repetido ese volumen el lunes. La empresa proyectaba alcanzar los 15.000 litros por estación cuando llegaran las cisternas que estaban en tránsito. Durante el recorrido del IPDRS, el 16 de octubre, las personas consultadas todavía describían dificultades para abastecerse.

Mototaxistas hacen fila durante horas para abastecerse de combustible en Riberalta.

El precio de los alimentos

El costo del transporte y del diésel también aparece en las discusiones sobre el precio de la carne. El 26 de septiembre, Publiagro informó que Rolando Mencia, presidente de la Asociación de Ganaderos de Riberalta, atribuyó el encarecimiento de la carne de res al aumento del precio del diésel y de los costos de transporte. Según explicó, la producción local cubre cerca del 30 % del consumo, por lo que Riberalta depende también del abastecimiento de otras zonas.

El 15 de octubre, medios locales informaron que se había acordado mantener temporalmente en 60 bolivianos el kilo de carne de res mientras se revisaban los costos. Ese mismo día, las autoridades municipales y el Control Social rechazaron subir de 40 a 45 bolivianos el kilo de carne de cerdo y acordaron mantener el precio en 40 bolivianos hasta contar con un estudio técnico.

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