En enero, casi nadie le prestaba atención. En el Perú, el ENFEN (Estudio Nacional del Fenómeno El Niño, la comisión científica que vigila el fenómeno) apenas cambió su alerta de “no activo” a “vigilancia”, y se esperaba un evento débil. Diez meses después, el escenario es otro. El Centro de Predicción Climática de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) calcula un 83 % de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, este El Niño supere a todos los registrados desde 1950. Según el índice tradicional, ya sería el más fuerte de la historia. Con el índice más reciente de la NOAA es el tercero, detrás de los de 1982 y 2015, pero ninguno había llegado tan fuerte a estas fechas.

Lluvias que amenazan al Perú
En el Perú, El Niño se siente primero en el mar. El Niño Costero es el calentamiento del Pacífico frente a Perú y Ecuador, cuando se intensifica, trae lluvias torrenciales e inundaciones en el norte, mientras la sierra sur puede quedarse sin agua.
En febrero, el ENFEN activó la alerta de El Niño Costero, posterior en julio advirtió que podría volverse extraordinario hacia fin de año. Y en septiembre lo confirmó: hay un 48 % de probabilidad de que sea extraordinario en el verano y un 45 % de que sea fuerte, con efectos que se extenderían hasta el primer trimestre de 2027. El evento se parece al de 1997-1998, que dejó ciudades inundadas, puentes destruidos y cosechas perdidas en todo el norte del país, y su calentamiento podría superarlo.
Sequía que avanza en Bolivia
Al otro lado de la frontera, el Senamhi (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Bolivia) confirma que el país ya está bajo la influencia de El Niño; que alcanzaría la categoría “muy fuerte” entre octubre y diciembre, justo cuando arranca la siembra, y se mantendría durante el primer semestre de 2027.
En Bolivia, El Niño suele golpear con más fuerza al occidente. El Altiplano y los Valles se preparan para temperaturas más altas, lluvias escasas y sequía, y la señal ya es visible: en julio, casi todo el Altiplano tenía déficit de agua. Para las familias que dependen de la lluvia para sembrar papa, quinua o forraje para sus animales, un mal inicio de temporada puede definir todo el año.
El país conoce bien esta historia. Vivió tres Súper Niños, en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, e investigadores de la UMSA (Universidad Mayor de San Andrés) advierten que el que viene podría superarlos. El recuerdo más reciente todavía duele: entre 2023 y 2024, Bolivia perdió un millón de toneladas de soya.

Lo que está en juego
Detrás de cada décima de grado hay siembras perdidas, caminos cortados, rebaños sin forraje, precios que se disparan y familias campesinas e indígenas que enfrentan el riesgo con menos recursos. A eso se suman problemas de fondo: la dependencia de insumos externos, el uso intensivo de plaguicidas, la pérdida de semillas locales y la dificultad de la agricultura familiar para llegar a mercados justos.
Pero hay una buena noticia: El Niño no puede evitarse, sus impactos sí; los daños se reducen cuando la información climática se entiende, cuando hay acuerdos claros sobre cuándo actuar y cuando comunidades e instituciones se mueven antes de que lleguen las pérdidas.
Curso virtual sincrónico
Con esa convicción, desde Interaprendizaje IPDRS, con el apoyo de Brot für die Welt, Enraiza Derechos, Humundi y sus organizaciones aliadas (ARARIWA, CAP, AGRECOL Andes, CIUDADANÍA, AGROSALUD, FANDAASUR y REDES), abrimos el curso virtual sincrónico “Sistemas alimentarios frente a El Niño y la crisis climática”. Foros e interaprendizaje regional, que comienza el 3 de noviembre, en pleno pico del fenómeno.
¿Qué aprenderás?
- Tema 1. El Niño, pronósticos y riesgos territoriales – Marcos Andrade Flores (Bolivia), Ph.D. en Meteorología, director del Laboratorio de Física de la Atmósfera de la UMSA.
- Tema 2. El Niño y sistemas alimentarios – Luis Gomero Osorio (Perú), M.Sc. en Suelos, presidente del Consorcio Agroecológico Peruano.
- Tema 3. Sequía agrícola y decisiones anticipatorias: Erika del Carpio Suárez (Perú), M.Sc. en Economía de Recursos Naturales y del Ambiente.
- Tema 4. Alerta temprana y diálogo de saberes: Isabel Moreno Rivadeneira (Bolivia), Ph.D. en Ciencias de la Tierra, participante en el Séptimo Informe del IPCC.
A lo largo de cuatro semanas, con clases los martes y jueves a las 18:30 (hora Bolivia), cada participante irá construyendo un trabajo propio: un artículo de análisis o un plan territorial breve para su realidad; al completar el curso recibirán un certificado de aprobación con horas académicas.
Becas para quienes sostienen los sistemas alimentarios
Porque quienes más sienten El Niño son quienes producen nuestros alimentos, ofrecemos becas para personas vinculadas con los sistemas alimentarios y la crisis climática, especialmente de pueblos indígenas y comunidades campesinas, y para defensoras y defensores territoriales.
Para postular, revisa el Reglamento de Becas en la plataforma de Interaprendizaje y completa el formulario de Becas hasta el 28 de octubre, que se encuentra en el mismo link de inscripción:
📌 https://campovirtual.ipdrs.org/?course-details=184





