
Por: Azucena Salazar Imapoco, IPDRS Amazonía
En el municipio de Riberalta – Beni, se desarrolló la mesa de trabajo del eje temático “Crisis Climática, Deforestación e Incendios”, en el marco del Pre FOSPA Bolivia 2026, donde se impulsó un análisis participativo sobre la situación que atraviesa la Amazonía boliviana. A través de la metodología de recopilación de aportes de comentarios, las y los participantes compartieron experiencias, preocupaciones y propuestas desde la realidad de sus comunidades, organizaciones e instituciones, evidenciando que la crisis climática es una problemática que afecta directamente a los territorios y las formas de vida de las poblaciones amazónicas.
Entre las principales preocupaciones manifestadas se identificó el incremento de la deforestación, provocado principalmente por la expansión de la frontera agropecuaria, la extracción ilegal de recursos forestales, los asentamientos no planificados, la minería y otras actividades extractivistas que generan constante presión sobre los bosques. Asimismo, se destacó que la pérdida acelerada de la cobertura boscosa reduce la capacidad de los ecosistemas para regular el clima, conservar la biodiversidad y garantizar la disponibilidad de agua para las comunidades.

Otro aspecto ampliamente debatido fueron los incendios forestales, que son considerados una de las mayores amenazas para la Amazonía. Las y los participantes señalaron que, además de las quemas no controladas y el uso inadecuado del fuego en actividades agropecuarias, los prolongados periodos de sequía, las altas temperaturas y la falta de prevención agravan los incendios, ocasionando pérdidas de flora y fauna, degradación de los suelos, contaminación del aire y afectaciones a la salud de la población.
“En mi Comunidad hemos sufrido mucho por los incendios, antes teníamos muchos arboles y ellos nos protegían del sol. Pero con las deforestaciones y incendios que paso en el 2024 se quemaron y ya no tenemos esa sombra de las plantas, ahora el sol es más fuerte.” Nataly Moye Higa, Comunidad Las Piedras – Pando.
También se evidenciaron la preocupación por las consecuencias sociales y económicas derivadas de la crisis climática. Se mencionó la disminución de la producción agrícola y pesquera, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua, las inundaciones y sequías más frecuentes, así como el deterioro de las condiciones de vida de las comunidades indígenas y campesinas, que dependen directamente de los bienes del bosque para su subsistencia.

En varios comentarios se hizo énfasis en la necesidad de fortalecer la educación ambiental desde las escuelas y las comunidades, promoviendo procesos permanentes de sensibilización, capacitación y concientización sobre la protección de los bosques y el manejo responsable de los bienes naturales. Del mismo modo, se resaltó la importancia de recuperar los conocimientos y prácticas ancestrales para la gestión sostenible del territorio y la prevención de incendios.
Las y los participantes coincidieron en la urgencia de fortalecer el control y la gobernanza territorial, mejorar la coordinación entre instituciones públicas, organizaciones sociales y comunidades, reforzar las capacidades locales para la prevención y respuesta frente a incendios, implementar políticas públicas efectivas para el cuidado de los bosques, promover la reforestación con especies nativas y garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental. También se planteó la necesidad de que las autoridades nacionales, departamentales y locales asuman mayores responsabilidades en la protección de la Amazonía, asignando recursos suficientes para la gestión ambiental y el monitoreo permanente de las áreas vulnerables.





