miércoles 15 abril, 2026
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Por Irene Montanari, Voluntaria Gondwana – IPDRS

En el marco del seminario–taller virtual “Vocería Estratégica y Comunicación para el Desarrollo Territorial”, el lunes 14 de abril se llevó a cabo la tercera sesión correspondiente al tema 2: El cuerpo en la comunicación pública y la vocería territorial. El facilitador fue Ariel Baptista Aranda, artista reconocido en Bolivia y a nivel internacional, creador, pedagogo y director teatral, con una amplia trayectoria en el teatro del movimiento, físico y gestual.

La sesión partió de una idea central: toda comunicación no es solo hablar, implica un cuerpo en movimiento. Desde esta perspectiva, el cuerpo no es solo un soporte físico, sino un espacio de presencia, energía y relación con la audiencia. A través de ejercicios prácticos de presentación y dinámicas de comunicación, se invitó a las y los participantes a explorar formas más auténticas de habitar el cuerpo al momento de dirigirse a un público.

Uno de los conceptos centrales fue el del “otro cuerpo”: un cuerpo que trasciende lo físico para integrar dimensiones como la energía, la vibración, el juego y la presencia. Se propuso entender el cuerpo como un recipiente complejo, compuesto por capas —ósea, muscular, sonora, mental— pero también por un cuerpo energético y vibratorio, capaz de generar conexión. En este sentido, el juego aparece como un estado clave: un espacio sin juicio ni pretensión, donde la respiración permite anclarse en el presente y potenciar la expresión.

También se abordó el cuerpo poético, una noción que propone ir más allá de lo literal para expresar emociones y mensajes a través del movimiento y la postura. Esto permite ampliar las formas de comunicación, especialmente frente a audiencias amplias.

Se resaltó además el papel de la energía: la forma en que una persona se presenta e irradia influye directamente en la atención y conexión con la audiencia. La vibración y la proyección del cuerpo y la voz fortalecen el impacto del mensaje.

Como cierre, se realizó un ejercicio práctico para integrar estos elementos. Las y los participantes trabajaron en la creación de un dibujo dinámico de una emoción (por ejemplo, la alegría), siguiendo cuatro pasos: elegir la emoción, trazarla en papel, analizar su recorrido, direcciones, profundidad y duración, y finalmente llevar ese trazo al cuerpo mediante el movimiento. Esta actividad permitió explorar cómo una emoción puede traducirse en expresión corporal.

La sesión concluyó reafirmando que no existe un único modo de comunicar: cada cuerpo es distinto y está atravesado por su contexto, territorio y experiencia. En este sentido, las herramientas compartidas constituyen una “caja” que cada participante puede adaptar y aplicar en su realidad, fortaleciendo su capacidad de vocería desde una presencia más consciente, expresiva y conectada con el territorio.

Te invitamos a ver el video corto sobre el tema y dejanos tu comentario

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