La escuela es un espacio donde se aprende, pero también donde se vive, se convive y se construyen vínculos. Lo que ocurre en un aula, en un patio o en un pasillo deja huellas que acompañan a niñas, niños y adolescentes mucho más allá de lo académico. Desde esta convicción, maestras y maestros del Distrito Educativo de Huacaya, junto a autoridades educativas y personal administrativo, participaron en el desarrollo del tema “Bienestar escolar, convivencia pacífica y prevención de violencias en el ámbito educativo”, en el marco del proceso de actualización docente que impulsa el IPDRS a través de su plataforma Interaprendizaje.
El proceso se desarrolló en dos sesiones virtuales y buscó articular la reflexión profunda con herramientas concretas para la práctica cotidiana.
Cortar la espiral de la violencia desde el aula

La primera sesión, realizada el 21 de septiembre y titulada “Cortar la espiral de la violencia desde el aula como diagnóstico y prevención integral”, misma que invitó a mirar el aula como un espacio de relaciones donde maestras, maestros y estudiantes se influyen mutuamente y se convierten, en palabras de la pedagogía crítica, en “textos vivos” que se leen y se escriben entre sí. A partir de allí se propuso una comprensión amplia de la violencia, entendida como una dinámica de relaciones y de poder, y no solo como un hecho aislado. Se revisaron sus niveles y sus tipos (física, psicológica y sexual), así como los escenarios cotidianos donde se manifiesta: la familia, la escuela, las relaciones de género y entre generaciones, los medios de comunicación y el propio Estado. Se reflexionó sobre cómo las agresiones se intensifican, como en una espiral, cuando no se reconocen ni se atienden a tiempo, y sobre el peso de la violencia simbólica, esa que se normaliza y pasa inadvertida. También se subrayó la responsabilidad de las y los docentes como primeras personas en advertir señales de alerta y la importancia de no callar ante ellas.
Gestión emocional y comunicación afectiva en la práctica docente

La segunda sesión, del 24 de septiembre, “Gestión emocional y comunicación afectiva en el aula: el buen trato en la práctica docente”, se realizó desde la práctica misma de maestras y maestros que enseñan, porque no es posible cuidar a otros sin comprender lo que uno mismo siente. Se exploraron emociones y la manera en que estas se transforman en sentimientos a través de la consciencia, la memoria y la cultura. Se propusieron cuatro pasos para la autorregulación emocional como reconocer lo que ocurre en el cuerpo, validar lo que se siente sin juzgarlo, hacer una pausa reflexiva y expresarlo de forma asertiva. Desde el modelo de Thomas Gordon, se trabajó la identificación de “a quién le pertenece el problema” en cada situación del aula, y se reflexionó sobre aquellas formas de comunicación, tan habituales que terminan alejando a los estudiantes en lugar de acercarlos. Además, se practicaron habilidades de escucha (el silencio atento, la atención corporal, las preguntas abiertas y el reflejo empático de lo que la otra persona siente), expresar límites sin herir frente a conductas disruptivas, y un método de seis pasos para resolver conflictos de manera que nadie pierda.
Para el Distrito de Huacaya, construir la convivencia pacífica implica partir del propio territorio con valores comunitarios, su cultura y sus formas de relacionamiento y cuidado mutuo. Ninguna estrategia funciona si no dialoga con la identidad de quienes habitan la escuela. Con el cierre de estas sesiones se abre un nuevo camino para transformar la práctica educativa desde el buen trato, identificar y prevenir las violencias, y consolidar unidades educativas que sean espacios de bienestar, participación y convivencia pacífica para toda la comunidad de Huacaya.




