La presencia de ovejas de raza “cara negra” en rebaños criollos de la provincia Aroma generó transformaciones profundas en la crianza ovina y en la vida comunitaria, especialmente para las mujeres aymaras, quienes poseen el conocimiento más íntimo del ciclo y comportamiento de los animales. Los nuevos ejemplares exigían más alimento, mayores extensiones de tierra y cuidados distintos, produciendo conflictos por tenencia, dificultades en los partos, menor adapta ... Leer más
La presencia de ovejas de raza “cara negra” en rebaños criollos de la provincia Aroma generó transformaciones profundas en la crianza ovina y en la vida comunitaria, especialmente para las mujeres aymaras, quienes poseen el conocimiento más íntimo del ciclo y comportamiento de los animales. Los nuevos ejemplares exigían más alimento, mayores extensiones de tierra y cuidados distintos, produciendo conflictos por tenencia, dificultades en los partos, menor adaptabilidad al territorio y cambios en la dinámica cotidiana de las pastoras. Estas experiencias revelaron que las innovaciones pecuarias no son neutras: pueden reforzar visiones que consideran inferior al ovino criollo y desconocer saberes locales que han sostenido la actividad por generaciones. Al atender las críticas femeninas —basadas en observaciones precisas y en su papel central en la crianza— se abre la posibilidad de repensar la modernización desde enfoques que valoren la adaptabilidad, la cultura y las relaciones comunitarias, y no solo los criterios técnicos de productividad.
Compártelo en tus redes sociales