Comprender el Gran Chaco Americano implica reconocer una región vasta, diversa y profundamente amenazada. Más allá de su riqueza ecológica y cultural, esta extensa área compartida por Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil se sostiene sobre tres supuestos fundamentales: que la expansión agropecuaria y petrolera continúa avanzando sin considerar la fragilidad del ecosistema; que los pueblos indígenas —31 en total— sobreviven en condiciones de marginalidad hist ... Leer más
Comprender el Gran Chaco Americano implica reconocer una región vasta, diversa y profundamente amenazada. Más allá de su riqueza ecológica y cultural, esta extensa área compartida por Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil se sostiene sobre tres supuestos fundamentales: que la expansión agropecuaria y petrolera continúa avanzando sin considerar la fragilidad del ecosistema; que los pueblos indígenas —31 en total— sobreviven en condiciones de marginalidad histórica frente a Estados que no garantizan sus derechos; y que las nociones de “desarrollo” siguen imponiéndose desde visiones externas que privilegian la acumulación económica por encima del equilibrio comunitario y ambiental. El desafío para los países del Chaco es demostrar que pueden responder a las demandas de autodeterminación, territorio y vida digna de sus pueblos indígenas, evitando que la devastación ambiental y la presión del mercado borren identidades, culturas y modos de vida que han resistido por siglos.
Compártelo en tus redes sociales