Artículos de opinión

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(Harare, 16 de octubre de 2018) Las semillas campesinas son un patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Constituyen la base de la producción alimentaria mundial y permiten que las campesinas y los campesinos produzcan y que los consumidores y ciudadanos encuentren una alimentación saludable y variada. Nos permiten resistir, conservar nuestras culturas ancestrales y defender nuestra identidad campesina.

Foto: PROBIOMA

Foto: PROBIOMA.

El día de ayer, 15 de octubre, en el seminario ¿Por qué no queremos transgénicos en Bolivia?, realizado en La Paz, varios investigadores y población en general expusieron los argumentos económicos, ambientales y culturales para decir no a los transgénicos, como parte de la política agraria, que desde los gobiernos se justifica principalmente tras la búsqueda de seguridad alimentaria y desarrollo económico de la ruralidad de Sudamérica.

 En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, celebrada cada 15 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que las mujeres rurales garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades y las ayudan a prepararse frente al cambio climático.

Por su parte, António Guterres, secretario general de la ONU, declaró que "el empoderamiento de las mujeres y las niñas rurales es esencial para construir un futuro próspero, equitativo y pacífico para todos en un planeta sano".

En nueve años, sólo tres de 20 Entidades Territoriales Autónomas (ETAs) accedieron a la autonomía indígena originaria campesinas lograron conformar su autogobierno, se trata de Charagua Iyambae, Uru Chipaya y Raqaypampa. El resto aún debe vencer los retos que implica llegar a este sueño, pese a que la Constitución Política del Estado aprobada en 2009 abre el camino para que los pueblos indígenas de Bolivia recuperen sus formas de gobierno ancestral.

Líderes indígenas coinciden en que existe una serie de trabas que impide el avance a de las autonomías indígenas, las más comunes son los requisitos que impone el Estado central para la conformación de la autonomía, los intereses políticos-económicos internos y externos a la Entidad Territorial Autónoma y la falta de consensos en la construcción de los estatutos autonómicos indígenas.

En la comunidad de Caiza Villa El Carmen, con la presencia de dirigentes de la Federación, Central y Subcentral Campesina, el pasado sábado, el Viceministerio de Tierras, en coordinación con el Gobierno Regional, socializó el tema desaneamiento y titulación de tierras para familias de la zona, según informó el secretario de Desarrollo Productivo Medio Ambiente y Agua, Gilmo Cardozo.

De acuerdo a información brindada por el viceministro del área, Juan Carlos León, y el equipo técnico del Instituto (INRA–Tarija), la comunidad de Villa El Carmen cuenta con 341.855 hectáreas, de los cuales se titularon 244.074 hectáreas de terreno, representando esta cifra el 71%; sin embargo, existe un área de conflicto de 6.132 hectáreas (2%) y el restante 27% está en proceso de saneamiento.