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La Vía Campesina, un movimiento internacional de campesinos que representa a más de 170 organizaciones y movimientos en aproximadamente 72 países del mundo, ha concluido su séptima Conferencia Internacional el sábado 22 de julio, en Derio, en el País Vasco. El evento fue clausurado con una poderosa declaración que llama a intensificar la resistencia contra el agronegocio transnacional, los acaparamientos de tierras a gran escala, la criminalización de las luchas populares, y la creciente xenofobia, racismo y patriarcado.

Ante la crisis hídrica provocada por el cambio climático, diversas comunidades luchan por preservar sus saberes ancestrales. El ayacuchano Jhanmarco Flores Huamaní, de 13 años, es uno de los impulsadores de la crianza del agua.

Brasil superará a Estados Unidos como el mayor productor mundial de soya en la próxima década, mientras que el aumento de la producción de maíz será impulsado principalmente por América Latina, según el nuevo informe Perspectivas Agrícolas 2017-2026.

La juventud representa el futuro. El futuro solidario de un movimiento que construye alianzas con otros movimientos sociales para seguir reforzándose, que comunica más tanto al interior de la organización como hacia el exterior, y que promete paz en tiempo de guerras y de criminalización (y de precarización) que afecta a las personas jóvenes en primer lugar. El 16 y 17 de julio de 2017 tuvo lugar la IV Asamblea de los y las jóvenes campesinos y campesinas de La Vía Campesina.

Ladio Veron, líder de la población indígena guaraní-kaiowá de Brasil, recorrió Europa buscando apoyo internacional con desesperación para detener los ataques y los asesinatoslos robos de tierras y la destrucción medioambiental, que, según cuenta su pueblo, se han convertido en un distintivo de la administración de Temer en Brasil.